La evolución de los lubricantes ante los coches eléctricos

¿Cuáles son los factores que probablemente pueden influenciar la entrada en el mercado de los vehículos de baterías eléctricas (BEV)?

El paso a vehículos de baterías eléctricas (BEV) es muy importante, ya que estos no utilizan lubricante de cárter, que es el segmento de mayor volumen de lubricantes de automóviles. La tendencia a la electrificación afectará inicialmente a las motocicletas y a los turismos ya que son más fáciles de electrificar. Sin embargo, existen diferencias importantes a tener en cuenta incluso entre los turismos.

Autor: ASELUBE (Asociación Española de Fabricantes)

Los híbridos, en sus versiones ‘’mild’’ o “Plug-In Hybrid (PHEV)”, utilizan lubricantes relativamente convencionales, mientras que estos aceites, a futuro, deberían tener prestaciones y composiciones diferentes para cubrir las necesidades específicas de motores con ciclos más transitorios.

Existen tres factores interdependientes que son los más importantes cuando se considera la penetración futura de los BEV: el desarrollo de tecnología hacia la igualdad de costes entre los BEV y los motores de combustión interna (ICE en sus siglas en inglés), las políticas gubernamentales y la infraestructura de recarga.

Por ahora, los BEV siguen siendo relativamente caros comparados con sus equivalentes ICE, y son necesarios importantes incentivos gubernamentales con el fin de estimular la demanda, la cual es aún baja. Por ejemplo, los incentivos para los BEV aplicables en Noruega y Holanda, y la aplicación de impuestos especiales para los ICE. Por esta razón, la adopción a gran escala de los BEV por parte del mercado parece improbable hasta que el verdadero coste de éstos consiga ser similar a los ICE sin incentivos, y teniendo en cuenta una fiscalidad sostenible y equitativa. Según la mayoría de las opiniones, esto no es probable que ocurra hasta 2025-2035. Es de esperar que, durante la próxima década, las políticas gubernamentales de incentivos, incluyendo los de infraestructuras de recarga, serán una herramienta clave para el crecimiento de los BEV.  Las sanciones y prohibiciones aplicadas a los ICE tendrán también una función importante en estas políticas, especialmente en zonas urbanas.

“La velocidad de crecimiento de la infraestructura de recarga repercutirá en el ritmo de expansión de los BEV”

Es igualmente importante asegurar que las estaciones de recarga tengan suficiente capacidad para las necesidades futuras de los BEV, y tener en cuenta que será necesaria una inversión importante en la transmisión y distribución de energía. Mientras los costes de los BEV sean mayores que las opciones de los ICE, dichos costes generarán un dilema social, ya que probablemente se repercutirán sobre otros propietarios de vehículos no BEV, con independencia de sus ingresos.

El paso a vehículos de baterías eléctricas (BEV) es muy importante, ya que estos no utilizan lubricante de cárter.

Pensamos que los vehículos diésel pesado y los motores marinos continuarán con motores ICE a más largo plazo, debido a la potencia necesaria a generar, el peso y el tiempo necesario de recarga. A modo de ejemplo, una batería de iones de litio pesaría entre 5-15 toneladas para suministrar la densidad de potencia que requiere un vehículo diésel pesado, lo que reduce la capacidad de carga a transportar, así como la disponibilidad del vehículo debido al tiempo necesario de recarga. A largo plazo, los vehículos eléctricos de pila de combustible (FCEV en sus siglas en inglés) serán una solución mejor para los vehículos pesados, debido a un mayor uso del gas natural y su menor huella de carbono. Hay incertidumbre respecto a cuándo los vehículos eléctricos (BEV o FCEV) generarán un impacto en el sector, la mayoría de los expertos los consideran a partir de 2040. En opinión de Infineum, el avance hacia sistemas de movilidad con menor huella de carbono es un hecho que tendrá lugar y las empresas deberán aceptar esto y planificar el futuro, en función de los segmentos donde centrar sus recursos. En este sentido, China va a la cabeza y va a continuar así al menos a corto plazo.

La evolución de los sistemas de transmisión de vehículos BEV y HEV podría generar necesidades en sus aceites de lubricación.

A medida que los fabricantes de vehículos dediquen más financiación de I+D a sistemas que no son ICE ¿habrá un impacto en el desarrollo de nuevos ensayos y especificaciones para los ICE?, ¿Es posible incluso que estas nuevas especificaciones no aparezcan?

Esperamos que los ICE desempeñen una función importante en el transporte de personas y mercancías todavía durante mucho tiempo. Diversos recursos se destinarán a futuro a hacer los ICE cada vez más eficientes y optimizados respecto a las emisiones. Esto planteará nuevos retos para los fabricantes de motores, que a su vez utilizarán lubricantes más avanzados para los nuevos motores. En los escenarios más agresivos de reducción de huella de carbono, por ejemplo, el escenario de la Agencia Internacional de la Energía (IEA en sus siglas en inglés) de limitar el crecimiento de la temperatura de la tierra por debajo de 2ºC, el motor de combustión interna debe mejorar la eficacia del ahorro de combustible en un 20-30% hacia mediados de siglo.

“El lubricante deberá contribuir a mejorar la eficacia del ahorro de combustible, lo que significa nuevos retos para los lubricantes y los aditivos, como mínimo en la década de 2020″

Como comentado anteriormente, los vehículos híbridos, en sus versiones ‘’mild’’ o “PHEV”, utilizan lubricantes relativamente convencionales, mientras que los aceites a futuro deberían tener prestaciones y composiciones diferentes para atender las necesidades específicas de motores caracterizados por ciclos más transitorios y ser compatibles con los componentes del sistema eléctrico.

Otro factor importante que afectará a las prestaciones de los lubricantes es el intervalo de drenaje (ODI siglas en inglés). Aumentar el ODI es fundamental ya que la gestión de residuos de los lubricantes tiene su propia huella de carbono asociada (incluso el reciclaje del lubricante tiene un coste energético y por tanto una huella de carbono). Por lo tanto, cuanto más tiempo trabaje satisfactoriamente el lubricante en el motor, mejor. Mayores ODIs significa lubricantes y aditivos de más calidad, lo cual se ha demostrado ser una solución viable.

No hay dudas de que la tendencia hacia los vehículos eléctricos, enchufables, compartidos y autónomos, van a ser un reto para las prioridades y los recursos del sector automovilístico. Cada OEM responderá según lo que considere mejor para su empresa, y es de esperar distintas respuestas de diferentes OEMs. No esperamos que surja un solo modelo de respuesta. Esto generará oportunidades para los actores más ágiles a lo largo de la cadena de valor del transporte.

Ya que los BEVs son una amenaza para los negocios tradicionales de lubricante de cárter y aditivos, ¿una mayor electrificación crearía también nuevas oportunidades para el sector?

Creemos que el futuro de la movilidad traerá interrupciones de negocio y oportunidades. Las empresas que prosperan serán las que apliquen una estrategia disciplinada, coherente e integrada, orientadas hacia una economía con menor huella de carbono.

“Se espera una mejora continua de la calidad de los lubricantes, no solamente en los mercados establecidos, sino en todos los mercados”

Infineum cree que sería imprudente hacer una predicción de la repercusión de las tendencias mencionadas anteriormente; el margen de error es aún muy grande. Por otro lado, la influencia de las tendencias mencionadas es importante: la descarbonización de la economía mundial está ocurriendo, y su velocidad de implementación es una variable. Los lubricantes todavía tienen una función, importante y sostenible, que desempeñar, aportando un mejor rendimiento y ciclos de vida más largos.

En todos los casos, la calidad del lubricante será importante para proporcionar un mayor ahorro de combustible, intervalos de drenaje más prolongados, flexibilidad del tipo de combustible y protección extra en el motor.  Además, la introducción de transmisiones más sofisticadas para híbridos y potencialmente para los BEV generará posiblemente necesidades distintas para los aceites de engranajes y los de transmisiones.

En general, ¿Cuál es el futuro a largo plazo de los aditivos de lubricante en un mundo más electrificado?

Infineum es muy positivo en lo que respecta al futuro de nuestro sector. El crecimiento económico impulsará la demanda del transporte de personas y mercancías, a la vez que, a medida que nos movemos hacia huellas de carbono más bajas, se presentarán nuevos problemas de lubricación a resolver. Creemos que la innovación es clave. Concretamente será necesario dar respuesta a ICEs más eficaces y con menos emisiones, utilizar combustibles con menor huella de carbono, y disponer en los vehículos híbridos de lubricantes que sigan dando las prestaciones esperadas, mientras estén sometidos a operaciones intermitentes, temperaturas medias de refrigeración más bajas y mayores intervalos de inactividad. La sostenibilidad y la “economía circular” serán cada vez más importantes. Todo esto repercute en la calidad de los lubricantes y aditivos.

Por esta razón, creemos en la necesidad de inversión sostenida y continua en I+D de lubricantes.

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