Perito de seguro de automóviles

Una profesión en constante evolución

Como dijo el gran filósofo, político y escritor romano, Lucio Séneca (Corduba, 4 a. C.– Roma, 65 d. C.): “Jamás se descubriría nada si nos considerásemos satisfechos con las cosas descubiertas”. Esta sabia frase, emitida hace ya 2000 años, es perfectamente válida hoy en día en materia de conocimientos y cualificación personal, ya que la formación permanente y la capacidad de adaptación a las nuevas tecnologías, es la única herramienta para adquirir una mayor  preparación y, por lo tanto, ningún profesional debería dar por suficientes los conocimientos alcanzados hasta un determinado momento de su vida, y más aún, en esta era de transformación tecnológica en la que se encuentra inmersa el sector de la automoción.

En los últimos años, la profesión de perito de automóviles ha experimentado un cambio radical en todas sus vertientes, desde la metodología de trabajo y tecnologías disponibles, hasta las nuevas tipologías de vehículos a las que se tienen que enfrentar estos profesionales. Ante esta realidad, la formación continua y capacidad de adaptación son fundamentales para dar respuesta a las nuevas necesidades del sector.

Un poco de historia

Inicialmente, el oficio de perito de seguros era una tarea artesanal, en la que el perito, según su experiencia y conocimiento adquirido, realizaba una valoración de los daños de un vehículo, produciéndose una gran heterogeneidad entre los distintos profesionales a la hora de aplicar las diferentes técnicas y materiales. Cabe recordar que, en aquel tiempo, no existía ningún baremo que permitiera calcular tiempos de reparación, por lo que la valoración de cada reparación era un proceso particular de negociación entre perito y taller en base a la experiencia previa de cada parte. Asimismo, si nos remitimos a la historia del taller de carrocería y pintura conforme al conocido actualmente, en los inicios del siglo XX, la diversidad de modelos y versiones en los vehículos era notablemente inferior a la actual, por lo que la hora de mano de obra se determinaba con un “precio por hora de reparación en general” sin diferenciar las distintas especialidades del taller como la carrocería, pintura o mecánica.

Evolución tecnológica

La llegada de los sistemas de valoración, así como de los diferentes baremos, supuso un gran avance en la unificación de los tiempos y procesos de reparación y repintado, proporcionando al perito, por lo tanto, una herramienta de gran utilidad para su labor pericial. Igualmente, la inclusión de los recambios en los sistemas de valoración agilizó la gestión de proveedores a través de las distintas plataformas digitales.

El mercado laboral ha cambiado notablemente en los últimos años y exige a los trabajadores una mayor especialización de sus capacidades, que les permita sobresalir y diferenciarse.

Hoy en día, el perito de seguros puede llegar al taller de muy diversas maneras gracias a las herramientas de peritación digital, como son la foto peritación y la video peritación, herramientas que han requerido la adaptación del perito a una nueva forma de trabajar en las que, en determinados casos, su presencia ya no es necesaria en el taller, manteniéndose, igualmente, la gestión pericial del vehículo.

Además, como ya analizamos en la edición de la revista pasada, el avance que está experimentando el mundo de la Inteligencia Artificial en los últimos años es muy significativo y el sector de la valoración de daños en siniestros del automóvil no es una excepción. La premisa es que la Inteligencia Artificial visual permitirá agilizar los trámites en los que se requieren procesos manuales y la intervención de un profesional reduciendo los tiempos de gestión significativamente, si bien el proceso de la valoración de daños es una tarea técnica con una complejidad importante. Por lo tanto, para ciertos aspectos, como es el reconocimiento visual de las fotos y generar un diagnóstico de piezas afectadas, la inteligencia artificial puede ser una ayuda para los propios profesionales de la valoración de daños que les permita centrarse en las tareas realmente complejas de la gestión pericial.

Cambios en la movilidad

La irrupción en el mercado de nuevos sistemas de propulsión, como son los vehículos eléctricos e híbridos, así como de nuevos sistemas de ayuda a la conducción, que cada vez más incorporan los vehículos, ha supuesto un nuevo cambio a la hora de valorar los daños a los que el perito tiene que enfrentarse cada vez más. Por lo tanto, dada las peculiaridades que presentan el vehículo eléctrico e híbrido, así como los distintos sistemas de ayuda a la conducción instalados, el conocimiento, a través de la formación constante, y la actuación específica de los distintos procesos de reparación, es la base para un resultado óptimo y de buena praxis pericial.

En la actualidad, dado que se requiere de la especialización de los nuevos servicios generados por la movilidad del siglo XXI, existe una gran diversidad en la demanda de la figura del perito de automóviles. Esta variedad de servicios genera también una multiplicidad de necesidades que han hecho que los peritos ya no sean solo evaluadores de daños, sino que deben ser gestores integrales de la reparación del vehículo, realizando, además de valoraciones de daños, tareas como la asesoría y el seguimiento de la reparación, el análisis de viabilidad técnica de una reparación, gestión de recambios a través de los distintos proveedores y supervisión técnica sobre la calidad de las reparaciones, entre otras labores.

En conclusión, la profesión de perito de seguro de automóviles, desde su inicio, es una profesión en constante evolución, por lo que estos profesionales deben estar preparados para enfrentarse a los desafíos de la nueva movilidad basando su actuación pericial en la constante formación y el conocimiento de las nuevas tecnologías.

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