Josep Maria Farran Porte. Chief Operating Officer, Applus IDIADA. Agárrense que vienen cambios

El 90% de los científicos más importantes para la humanidad están todavía vivos y ha sido así, por lo menos, durante los últimos 200 años. Este hecho evidencia la importancia del desarrollo tecnológico que la humanidad ha experimentado durante los dos últimos siglos. Por lo que respecta al automóvil, a la vista de los cambios tecnológicos que ya se están implementando en los vehículos y, especialmente, a la vista de los que empezamos a intuir, todo indica que este dato continuará siendo cierto durante los próximos decenios.

Los vehículos eléctricos e híbridos que ya forman parte de nuestra cotidianidad incorporan cambios tecnológicos relevantes, sin embargo la verdadera revolución se fundamentará en el despliegue de la tecnología digital en los vehículos. La implementación de sistemas de conectividad avanzados, de sensores de última generación y de potentes unidades de cálculo combinados con algoritmos de reconocimiento de objetos, de autoaprendizaje y de inteligencia artificial va a generar una profunda revolución tecnológica cuyos límites son, hoy, difíciles de predecir pero que con toda seguridad sobrepasan el vehículo autónomo.

A esta revolución tecnológica debemos añadir la capacidad de generar nuevos modelos de negocio que aporta el mundo digital. La movilidad compartida gestionada mediante aplicaciones en nuestros teléfonos personales, o la posibilidad de incrementar las prestaciones de nuestros vehículos mediante el alquiler temporal de funcionalidades que hoy compramos como opciones son las primeras señales de una revolución que empezamos a observar.

La importancia de la inversión externa al sector del automóvil dedicada a financiar proyectos basados en estas nuevas tecnologías es un indicador muy significativo de que el capital intuye la relevancia de estos cambios y de las oportunidades que llevan asociadas. Entre estos inversores encontramos empresas de la importancia de Apple, Google o Uber y un gran número de proyectos empresariales que quieren aprovechar los cambios tecnológicos para consolidar empresas basadas en nuevos modelos de negocio.

Es también interesante fijarse en la cantidad de cambios que están ocurriendo en la industria tradicional, grupos automovilísticos que declaran su intención de comercializar patinetes o cuadriciclos, alianzas entre grupos competidores para poder afrontar cambios tecnológicos o alianzas estratégicas de dichos grupos automovilísticos con empresas de la nueva economía.

Quedan muchos impedimentos que resolver, jurídicos, de asignación de responsabilidades y, quizás, éticos pero ninguno parece tener importancia suficiente como para significar un freno sustancial a los cambios anunciados.

Si al gran potencial de cambios tecnológicos le añadimos la velocidad con la que es capaz de innovar el mundo digital se nos presenta, sin duda, el momento de transformación más importante que nunca haya experimentado el sector del automóvil.

Agárrense que vienen cambios, adáptense que vienen cambios.

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