Mujeres sobre ruedas: tendencias en el seguro del automóvil

La mujer ha ganado presencia en la conducción de vehículos a motor en España en las últimas décadas. Se trata de un proceso incontestable que, sin embargo, tiene matices y conviene revisitar con motivo del Día de la mujer, pues la conducción es un fenómeno sensible a fenómenos sociológicos y ciclos económicos. Las cifras del seguro del automóvil constituyen, en este sentido, un reflejo de procesos históricos profundos del último medio siglo. (Autor: Pilar González de Frutos. Presidenta de UNESPA)

En la actualidad, 7,8 millones de mujeres figuran en España como primeras conductoras de algún vehículo en las estadísticas aseguradoras. Esto supone, por lo tanto, que las conductoras representan el 26% de los conductores habituales de los vehículos. Dado que la población se reparte casi a partes iguales entre ambos sexos, existe un déficit respecto del que debería ser el porcentaje de conductoras (un 51%).

Al valorar este dato hay que tener presente que las estadísticas del seguro no miden el número de mujeres que se sacan el carnet de conducir, ni tampoco cuántas conducen con asiduidad. Lo que mide el seguro es la cantidad de mujeres que aparecen como primeras conductoras en el seguro. Por lo tanto, las cifras que aquí se exponen son más bien reflejo de cuántas mujeres hacen uso de un vehículo de forma exclusiva o casi exclusiva.

Conductoras en España, por tramos de edad

Los datos del seguro muestran que cada vez más mujeres tienen su vehículo, ya sea en régimen de propiedad o posesión. Esto es visible a partir de las cohortes de mediana edad. No ocurre así, sin embargo, entre las conductoras jóvenes. Aquellas de menos de 35 años. Los jóvenes cada vez muestran menos interés por tener un vehículo propio y este proceso, perceptible en ambos sexos, es más acusado entre ellas que entre ellos.

Tabla 1: Porcentaje de mujeres sobre el total de primeros conductores, según la edad. [1]. Fuente: Elaboración de Estamos Seguros


[1] Los datos en rojo son inferiores al dato anotado en el ejercicio anterior. Es decir, reflejan una caída en la tasa de mujeres que son conductoras en cada franja de edad.

¿Pero por qué las y los jóvenes se desvinculan de los coches? Este fenómeno se puede adscribir a causas económicas, a la existencia de otras formas de movilidad o a que en el siglo XXI son otros los elementos que definen la idiosincrasia de la juventud. Sea como fuere, los datos son claros: los nacidos entre mediados de los años noventa y primeros 2000 muestran menos interés por tener un vehículo propio a los 18 años del que registraron generaciones anteriores. Hay un alejamiento del coche y la moto como símbolo de identidad e independencia ante la recién estrenada edad adulta.

Los datos del seguro también evidencian que el peso de las mujeres en la conducción se resiente en las crisis económicas. Cuando la economía cae y el empleo escasea, las familias renuncian a tener dos coches y se comparte el vehículo familiar como fórmula para reducir gastos. Esto es visible en la forma en que se ha estancado la proporción de primeras conductoras de entre 36 y 50 años (edad a la que es habitual tener más obligaciones económicas: la hipoteca, hijos menores de edad, etc.).

Una comparativa de las primeras conductoras sobre el total de mujeres –en lugar de sobre el total de conductores– muestra que la proporción de mujeres con un vehículo propio es muy estable en el tiempo. En 2019 se situó en el 40%. Pero, una vez más, afloran importantes diferencias por tramos de edad. Como si fuera una campana de Gauss, hay menos en los extremos (cohortes de jóvenes y población sénior) y más en el centro (mediana edad).

La tasa de conducción más elevada se observa en el tramo que va de los 36 a los 60 años (55%/60%). Las mujeres de esta edad suelen disponer de un vehículo propio para satisfacer sus necesidades cotidianas de movilidad (ie. trabajo, familia, recados, ocio…). En contraste, las jóvenes rara vez tienen un coche para su uso exclusivo. Por último, están las conductoras de más de 65 años. Aunque distan de ser una mayoría, es cierto que cada vez más frecuente ver a jubiladas con un seguro del coche a su nombre.

Vehículos preferidos

Las conductoras españolas muestran una clara vocación por los vehículos de uso típicamente urbano. Ellas constituyen el 30% de los conductores habituales de turismos. Las mujeres también tienen una presencia destacada en ciclomotores y escúteres. Sin embargo, todavía son pocas las mujeres que figuran como primeras conductoras de vehículos pesados o ligados a actividades económicas. Tampoco son muchas las que tienen una moto.

Tabla 2: Evolución del % de primeras conductoras sobre el total de población femenina, por edades [2]. Fuente: Elaboración de Estamos Seguros con datos del INE.


[2] Los datos en rojo son inferiores al dato anotado en el ejercicio anterior. Es decir, reflejan una caída en la tasa de mujeres que son conductoras en cada franja de edad.

Otro enfoque que permite abordar los datos del seguro es el análisis territorial. Las provincias que albergan una gran ciudad figuran entre los lugares con tasas de primeras conductoras más elevadas. Es el caso de Madrid, Barcelona, Valencia, Vizcaya, Málaga, Las Palmas, Baleares, Alicante… Todas ellas rebasan la media nacional (26%). Los lugares donde es menos habitual que la mujer figure como titular del seguro del coche forman parte, entre tanto, de la llamada “España vaciada”. Se trata de Cuenca, Jaén, Zamora, Teruel, Ciudad Real, Albacete, Palencia, Badajoz, Soria o Cáceres.

Tabla 3: Peso de las mujeres entre los conductores, según el tipo de vehículo [3]. Fuente: Elaboración de Estamos Seguros con datos del INE.

[1] Los datos en rojo son inferiores al dato anotado en el ejercicio anterior. Es decir, reflejan una caída en la tasa de mujeres que son conductoras en cada franja de edad.

El vehículo preferido por la mujer (turismo, escúter y ciclomotor) y el elemento geográfico (provincias que albergan grandes poblaciones) ponen de manifiesto que vivir en la ciudad es un elemento que fomenta la conducción entre las mujeres.

Edad, tipo de vehículo, lugar de residencia… El seguro del automóvil es un reflejo de la realidad cotidiana de las españolas. Jóvenes y mayores. El 8 de marzo, el Día de la mujer, constituye una buena ocasión para repasar cómo vivimos. Qué hacemos. Y qué papel juega la automoción en la consecución de nuestras aspiraciones.

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