El recambio que cierra el círculo
Bueno, bonito y barato
El futuro ha dejado de ser una proyección abstracta para convertirse en el resultado directo de las políticas, estrategias y decisiones que adoptamos en el presente. La creciente recurrencia de fenómenos meteorológicos extremos evidencia la exposición de nuestros sistemas socioeconómicos y la insuficiencia de muchas infraestructuras para hacerles frente. Cada nuevo episodio plantea interrogantes sobre nuestro nivel de resiliencia y capacidad de adaptación ante escenarios cada vez más complejos e imprevisibles.
¿Realmente estamos preparados para lo que viene?
El cambio climático no espera. El aumento de temperaturas, la alteración de los patrones meteorológicos, la presión sobre los recursos naturales y el colapso energético ya no son argumentos de ciencia ficción o distopías cinematográficas. Son realidades que acechan. Como en Mad Max, donde el petróleo escasea y el agua es poder, nos acercamos peligrosamente a un mundo donde la tecnología más avanzada no servirá de nada si no sabemos conservar lo que ya tenemos.
La Agenda 2030 influirá directamente en las políticas públicas, las expectativas de los clientes y las exigencias del mercado.
La Agenda 2030 es un plan global adoptado por Naciones Unidas en 2015 que establece 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para lograr un futuro más justo, equitativo y sostenible para todos. Estos objetivos incluyen erradicar la pobreza, proteger el planeta, promover la paz y fomentar el desarrollo económico responsable. Es una hoja de ruta que guía a países, empresas y sociedad para tomar decisiones que mejoren la calidad de vida y el medio ambiente a nivel mundial.
Esta guía será clave para el futuro de los talleres estableciendo un marco global de sostenibilidad que influirá directamente en las políticas públicas, las expectativas de los clientes y las exigencias del mercado. Impulsa la transición hacia una economía circular, donde la reutilización de materiales y la reducción de residuos son esenciales. Para los talleres, esto significa que el uso de recambios usados y la reparación eficiente no solo serán una opción sostenible, sino que podrían convertirse en un requisito para acceder a ciertos mercados o contratos, especialmente con aseguradoras o flotas que prioricen criterios ambientales.
Por eso, ante este panorama, la economía circular no puede ser una respuesta de última hora. No debe convertirse en un acto desesperado, sino en una estrategia inteligente, planificada y viable para sostener nuestro modo de vida sin seguir destruyendo el planeta. Y es aquí donde los talleres de carrocería tienen una gran oportunidad.
Desguace: el banco de órganos del coche
En el imaginario colectivo, el desguace ha sido durante décadas un lugar oscuro, polvoriento y casi marginal. Una especie de cementerio de hierros oxidados donde los coches iban a morir. Pero ese estereotipo está cambiando rápidamente, porque en una economía que empieza a entender el valor de lo usado, el desguace ya no es un final, sino un comienzo.
En realidad, los Centros Autorizados de Tratamiento de Vehículos (CAT) son hoy auténticas plataformas de desmontaje, clasificación y reaprovechamiento de componentes. Estos están cada vez más profesionalizados y digitalizados, donde se desmonta, se etiqueta, se revisa y se ofrece una garantía, cumpliendo un marco legal que regula la utilización de este tipo de recambio con el objetivo de garantizar la seguridad vial, la protección del consumidor y el cumplimiento de los principios de la economía circular.
En el ámbito español, el Real Decreto 1457/1986, de 10 de enero, por el que se regulan las actividades industriales y la prestación de servicios en los talleres de reparación de vehículos automóviles, ya establece en su artículo 10 que los talleres podrán utilizar piezas usadas siempre que se garantice su buen estado y el cliente haya sido debidamente informado y haya dado su conformidad. Este principio ha sido reforzado en los últimos años por el impulso normativo europeo, como la Directiva (UE) 2018/849, que modifica la Directiva 2000/53/CE sobre vehículos al final de su vida útil, promoviendo la reutilización de componentes siempre que cumplan los estándares de seguridad y calidad exigidos.
Este conjunto normativo se enmarca en los objetivos de la Estrategia Europea de Economía Circular, que busca reducir la generación de residuos y prolongar la vida útil de los productos. En la práctica, esto implica fomentar el uso de recambios usados, reacondicionados o reconstruidos, siempre que sea viable desde el punto de vista técnico y legal. Además, propuestas legislativas recientes como el Reglamento europeo sobre requisitos de circularidad en el diseño de vehículos y gestión de los VFU (COM/2023/451), actualmente en tramitación, apuntan a reforzar aún más la reutilización de componentes, incluso impulsando a los fabricantes a diseñar vehículos más fáciles de desmontar y reparar.
Otros países europeos, como Francia, han avanzado en la integración de estas prácticas dentro de su marco normativo y operativo. Desde 2017, la legislación francesa obliga a los talleres a ofrecer al cliente, siempre que sea posible, la opción de utilizar piezas usadas en determinadas categorías de componentes. Esta medida, respaldada por políticas públicas y una red sólida de centros autorizados de tratamiento, ha situado a Francia como uno de los referentes europeos en economía circular aplicada al sector de la automoción. En comparación, en España esta práctica aún depende en gran medida de la iniciativa individual del taller y del grado de implicación del cliente, sin un marco obligatorio que la promueva de forma sistemática.
Actualmente Centro Zaragoza, en su firme compromiso por hacer un sector más sostenible, está trabajando en la elaboración de un esquema de certificación para verificar que las piezas usadas cumplen con estándares de calidad, seguridad y funcionalidad previamente establecidos. Su objetivo es que genere una mayor confianza entre talleres, profesionales y consumidores, lo que puede traducirse en un incremento del uso y en una mejora de la percepción pública del recambio reutilizado. Además, los centros autorizados que adopten estos estándares reducirán sus devoluciones o reclamaciones y fomentarán una economía circular más profesionalizada y eficiente. La intervención de una entidad certificadora reconocida como Centro Zaragoza, puede reforzar la transparencia y elevar el nivel de exigencia en los procesos de selección, evaluación y comercialización de las piezas.
Taller
Guía rápida para el uso legal y responsable de piezas usadas
1. Verificar la procedencia
Solo se pueden utilizar piezas extraídas por Centros
Autorizados de Tratamiento (CAT).
- Exigir factura o documento de trazabilidad que garantice su origen legal.
- Evitar recambios de procedencia desconocida: su instalación es ilegal y puede implicar sanciones o pérdida de cobertura del seguro.
2. Respetar las restricciones legales
Prohibido usar recambios usados en:
- Sistemas de dirección, frenos y suspensión.
- Airbags y cinturones de seguridad.
- Piezas de desgaste (neumáticos, embrague,
etc.).
3. Obtener la conformidad del cliente
- Disponer de un modelo de autorización para el uso de piezas usadas.
- El cliente debe firmar y aprobar por escrito antes de la reparación.
- El taller garantiza el buen estado del recambio y su funcionamiento.
4. Revisar la pieza antes del montaje
- Realizar una inspección visual completa del recambio al recibirlo.
- Notificar al cliente o a la aseguradora si se detectan daños o reparaciones adicionales y solicitar ampliación del presupuesto o peritación.
5. Garantías que se aplican
- 1 año, durante los primeros 6 meses, el CAT responde si la pieza presenta algún fallo. Entre los 6 y 12 meses, el cliente debe acreditar que el defecto ya existía.
- La reparación completa, incluyendo mano de obra y montaje, cuenta con una garantía mínima de 3 meses o 2.000 km, según lo establecido por la normativa vigente.
Centro Zaragoza está trabajando en la elaboración de un esquema de certificación para garantizar que las piezas usadas cumplen con estándares de calidad, seguridad y funcionalidad.

La reparación del futuro es circular
El uso de recambio recuperado ha pasado de ser una alternativa económica a convertirse en un pilar de la sostenibilidad del sector. La reparación del futuro exige que los actores clave actúen de manera sincronizada y responsable.
El taller debe liderar el cambio sin imposiciones, garantizando la trazabilidad legal de las piezas provenientes de CATs y siendo totalmente transparentes en la oferta al cliente. Esto les permitirá optimizar costes operativos y reforzar su compromiso ambiental. Paralelamente, las aseguradoras deben integrar de forma activa estas piezas en sus peritaciones, reconociendo el ahorro que se traduce en una gestión de siniestros más eficiente y responsable. Finalmente, el cliente completa este ciclo virtuoso al ejercer su derecho a elegir la opción circular, obteniendo una reparación de calidad, garantizada y más asequible.
Solo mediante este pacto, donde el taller ofrece con rigor, la aseguradora respalda con estrategia y reconocimiento, y el cliente elige con conciencia, dejaremos de generar residuos innecesarios. Es hora de dejar de hablar de sostenibilidad como un ideal y comenzar a aplicarla como el estándar de la reparación. El recambio usado es la pieza que nos falta para cerrar el círculo.
