X Jornada sobre Biomecánica del Impacto: nuevos retos de la micromovilidad
Nuevos riesgos y desafíos para la seguridad vial y el sector asegurador
La micromovilidad ha dejado de ser una tendencia emergente para convertirse en una realidad plenamente integrada en nuestras ciudades. Patinetes eléctricos y otros Vehículos de Movilidad Personal (VMP) forman ya parte del tráfico cotidiano y, con su expansión, han aparecido nuevos retos relacionados con la seguridad vial, la protección de los usuarios, la regulación, el aseguramiento y la gestión de los accidentes.
Este nuevo escenario centró la X Jornada sobre Biomecánica del Impacto, celebrada el pasado 8 de octubre en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza. Organizada por Centro Zaragoza junto con la Universidad de Zaragoza, la jornada reunió a especialistas de diferentes ámbitos para analizar las implicaciones de los Vehículos de Movilidad Personal (VMP) y los Vehículos Personales Ligeros (VPL) desde una perspectiva multidisciplinar.
La apertura corrió a cargo de D. Francisco Javier Tera Casado, presidente del Consejo de Administración de Centro Zaragoza, y del Dr. Juan José Aguilar, catedrático de la Universidad de Zaragoza y director de la Cátedra. A partir de ahí, las distintas intervenciones permitieron abordar una misma realidad desde perspectivas complementarias: regulación, biomecánica del impacto, patrones lesivos, responsabilidad civil, aseguramiento, gestión de siniestros y seguridad vial.
“La micromovilidad no puede abordarse desde una única disciplina: exige combinar ingeniería, biomecánica, medicina, regulación y gestión aseguradora”
Un marco regulatorio todavía en evolución
Uno de los principales ejes de la jornada fue la configuración del nuevo marco aplicable a los Vehículos Personales Ligeros.
La aparición de nuevas formas de movilidad ha obligado a definir categorías específicas de vehículos, establecer requisitos técnicos y de identificación y desarrollar un sistema de aseguramiento adaptado a sus particularidades.
Alejandro Izuzquiza Ibáñez de Aldecoa, miembro del grupo de trabajo de la Comisión de Seguimiento redactor de la propuesta de Reglamento, abordó las razones que han llevado a configurar el nuevo seguro obligatorio bajo tres principios fundamentales: igualdad de trato de los perjudicados, sostenibilidad del sistema y prudencia en su implantación.

El nuevo modelo supone un avance significativo en la protección de las víctimas, aunque nace con determinadas cautelas y particularidades. Durante la jornada se recordó que esta evolución no es excepcional: el seguro obligatorio de vehículos a motor también comenzó con importantes limitaciones y su nivel de protección se ha ido ampliando progresivamente durante décadas.
El marco actual debe entenderse, por tanto, no como un sistema cerrado, sino como un punto de partida susceptible de evolucionar a medida que aumenten la experiencia, los datos disponibles sobre siniestralidad y el conocimiento técnico del riesgo.
Del accidente a la lesión
La jornada permitió también recuperar la esencia de la biomecánica del impacto: comprender cómo las fuerzas que actúan durante un accidente se traducen en lesiones.
El Dr. Carlos Arregui-Dalmases, director general de Centro Zaragoza, profundizó en el papel de esta disciplina para identificar los mecanismos de daño, cuantificar la respuesta del cuerpo humano y establecer la relación entre una determinada solicitación mecánica y la aparición de una lesión. La biomecánica del impacto estudia precisamente la respuesta del cuerpo humano frente a las fuerzas que actúan sobre él durante un impacto.

Su aplicación resulta especialmente relevante cuando intervienen usuarios vulnerables. No se trata únicamente de determinar qué lesión se ha producido, sino de analizar cómo se ha generado, qué mecanismos pueden explicarla y en qué medida resulta compatible con la dinámica del accidente.
Este conocimiento constituye una herramienta de gran valor para la investigación de accidentes, la prevención y la valoración del daño corporal, aportando una base científica para interpretar de forma más objetiva cada caso.
VMP y vulnerabilidad lesiva
El estudio de las lesiones asociadas a la micromovilidad ocupó también una parte destacada de la jornada.
La Dra. Mª José García Moreno, Medical Advisor de Zurich Seguros, analizó el patrón lesivo observado en accidentes con patinetes eléctricos. Las caídas aparecen como uno de los mecanismos predominantes y las regiones de cabeza, cuello y cara presentan una especial exposición, junto con las extremidades superiores e inferiores.

Uno de los aspectos más interesantes fue la comparación entre patinetes eléctricos, bicicletas eléctricas y bicicletas convencionales. Los datos analizados muestran patrones lesivos similares en cuanto al tipo y gravedad de las lesiones que requieren atención médica.
La conclusión resulta especialmente relevante desde el punto de vista preventivo: el menor tamaño o masa del vehículo no elimina la exposición del cuerpo humano a mecanismos capaces de producir lesiones significativas.
Perspectiva jurídica y protección de las víctimas
La incorporación de VMP y VPL al sistema asegurador introduce nuevas exigencias en la tramitación de los siniestros. La clasificación del vehículo, su situación registral, el cumplimiento de los requisitos para circular y la cobertura aplicable pueden condicionar desde el inicio el tratamiento del expediente.
Desde la perspectiva jurídica, José Pérez Tirado analizó las particularidades del nuevo marco en materia de responsabilidad civil, daños indemnizables, intervención del Consorcio de Compensación de Seguros y protección de los perjudicados.

La casuística obliga a diferenciar con precisión situaciones que, aunque puedan parecer próximas, tienen consecuencias jurídicas distintas: vehículo autorizado o no autorizado para circular, asegurado o no asegurado, conductor responsable, ocupante o tercero perjudicado.
Nuevos retos para la gestión aseguradora
Carlos Miranda Paul, director de Daños Personales y Reaseguro de Pelayo Mutua de Seguros, trasladó ese marco normativo a la gestión real del siniestro. Su intervención puso de relieve que la incorporación de VMP y VPL obliga a revisar circuitos consolidados en el automóvil y a adaptarlos a una realidad con nuevas categorías, requisitos y variables de gestión.

En la práctica, esto implica identificar correctamente el vehículo, verificar su situación administrativa y aseguradora, determinar el régimen aplicable y analizar la responsabilidad con información suficiente desde el inicio del expediente.
En definitiva, la nueva movilidad no solo amplía el ámbito del aseguramiento, sino que obliga a adaptar la operativa y los criterios de gestión a una realidad más diversa y técnicamente más compleja.
La seguridad como responsabilidad compartida
La intervención de Juan José Arriola Ballesteros, subdirector general de gestión de la movilidad y tecnología de la Dirección General de Tráfico, situó estos cambios dentro de un marco más amplio de seguridad vial.

La regulación actual combina certificación técnica, registro, identificación y nuevas obligaciones para los usuarios. Sin embargo, su eficacia dependerá de una actuación coordinada entre todos los agentes implicados: usuarios, fabricantes, ayuntamientos, administraciones y cuerpos encargados de la vigilancia y el control.
“La nueva movilidad obliga a adaptar la gestión del siniestro a nuevas categorías de vehículos, requisitos técnicos y marcos de aseguramiento”
La jornada concluyó con una mesa redonda moderada por el Dr. Ángel Maya Castaño, director de Siniestros Automóviles de Allianz y miembro del Consejo de Administración de Centro Zaragoza, en la que se pusieron en común los principales interrogantes todavía abiertos. La clausura corrió a cargo de D. Roberto E. Hernández, vicepresidente del Consejo de Administración de Centro Zaragoza.
La principal conclusión de esta décima edición es clara: la micromovilidad plantea un reto que va mucho más allá del propio vehículo.
Comprender sus riesgos exige combinar conocimiento técnico, biomecánico, médico, jurídico y asegurador. La evolución de las formas de desplazamiento obliga también a evolucionar los sistemas destinados a prevenir los accidentes y a proteger a las personas cuando estos se producen.
En este contexto, Centro Zaragoza reafirma su compromiso con la investigación aplicada, la formación y la transferencia de conocimiento, promoviendo espacios de encuentro entre disciplinas que comparten un mismo objetivo: avanzar hacia una movilidad más segura, sostenible y preparada para ofrecer una protección efectiva a sus usuarios.
