Éxito de la V Jornada de Tecnología y Seguridad Vial

  • Bajo el lema “Viajando con robots, los retos de la conducción autónoma”, prestigiosos ponentes han dado su visión sobre el desarrollo de la conducción automatizada, y sobre cómo deberán interactuar el hombre y la máquina, en una conducción colaborativa, durante las próximas décadas.
  • Para los ponentes, faltan muchos años para la conducción autónoma. “Solo funcionará en circuitos cerrados”, asegura Pere Navarro, director de la DGT. “Un coche de nivel 5, que sea autónomo en cualquier circunstancia, necesitará desarrollar un sistema de IA que pueda hacer cualquier cosa sin la intervención humana, y para eso queda mucho tiempo”, opina Bryan Reimer, científico investigador del MIT y miembro del Advanced Vehicle Technology Consortium.
  • Además, la conducción autónoma podría dejar de ser un objetivo a alcanzar. “En la aviación se determinó que el guiado total por parte de una máquina no era el objetivo y se creó la automatización alrededor del piloto. Las máquinas toman decisiones en blanco y negro; y la conducción necesita de los grises que aportan los humanos”, asegura Reimer.

La V Jornada de Tecnología y Seguridad Vial, organizada por FESVIAL y Carglass® España, ha sido un éxito total de participación en su nuevo formato digital. Bajo el lema “Viajando con robots, los retos de la conducción autónoma”, prestigiosos ponentes han dado su visión sobre el desarrollo de la conducción automatizada, y sobre cómo deben interactuar el hombre y la máquina, en una conducción colaborativa, hasta que los coches sean capaces de guiarse por sí mismos. También se han analizado las cuestiones sociales, legales y de mantenimiento de los sistemas ADAS de asistencia a la conducción, que han de funcionar con precisión a lo largo de toda la vida útil del vehículo.

Presentado por Marta Solano, Pere Navarro (Director General de Tráfico) y Neil Rogers (Director General de Carglass® España) hicieron al introducción al evento, mientras que María José Rallo (Secretaria General de Transportes y Movilidad) y Luis Montoro (Presidente de Honor de FESVIAL), protagonizaron el cierre. Bryan Reimer (Científico investigador del Instituto de Tecnología de Massachusetts MIT y miembro del Advanced Vehicle Technology Consortium), Juan Luis De Miguel (Director de Investigación en Centro Zaragoza), Manuel Orovio (Director de Autastec) y Eduardo Vicent Clemente (Sociólogo), participaron como ponentes.

Décadas de conducción colaborativa hasta la llegada del coche autónomo

Bryan Reimer lleva años recabando y analizando datos sobre el comportamiento de los conductores y de los sistemas ADAS en condiciones de uso reales; para comprender cómo las personas se adaptan a estos sistemas, los usan o dejan de usarlos. Comenzó por lo más básico: “Cuando los humanos liberamos las manos y la mente, tenemos la capacidad para hacer otras cosas y distraernos de la conducción”. Y explicó por qué los sistemas ADAS suelen ser menos eficaces en la realidad que cuando se planean: “es porque los conductores pueden no tener los conocimientos y habilidades necesarios para aprovechar todo su potencial, porque muchos sistemas requieren de la gestión y supervisión un humano, sujeto al error; porque los ingenieros suelen asumir un comportamiento ideal de hombre y máquina juntos; y porque las infraestructuras están por debajo del ideal”. 

Para Bryan Reimer, “los conductores jugarán un importante papel en el éxito de la automatización de la conducción. La automatización mejora la seguridad, pero requiere nuevos roles del conductor: monitorizar, colaborar y estar preparado para tomar el control. Los sistemas tienen que apoyar al conductor en el cumplimiento de sus funciones. Son necesarios nuevos enfoques para motivar a los conductores a gestionar y controlar estos sistemas, y tomar a las personas como una parte integrante del sistema de automatización en su conjunto”.

“La industria está trabajando para reemplazar al conductor, pero quedan décadas para ello en un proceso que será una lenta evolución, no una revolución. ¿Cuándo se lanzará el primer coche autónomo? La cuestión no es cuando, sino más bien sino si este modelo va a modificar como vivimos, si ofrecerá ventajas a la sociedad. Un coche de nivel 5, que sea autónomo en cualquier circunstancia, necesitará desarrollar un sistema de IA que pueda hacer cualquier cosa sin la intervención humana. ¿Cuántas décadas o siglos llevará que la IA puede reemplazarnos, con el objetivo de mejorar nuestras vidas? En la aviación o en el control de centrales nucleares, por ejemplo, se determinó que el guiado total por parte de una máquina no era el objetivo. Se creó la automatización alrededor del piloto, para arroparle y ayudarle. Las máquinas toman decisiones en blanco y negro; y la conducción necesita de los grises que aportan los humanos”; y así podría suceder con los coches”, asegura Reimer. Manuel Orovio y Pere Navarro también incidieron en esta idea. “El coche autónomo tiene mucha literatura. En la DGT sí lo vemos, pero para circuitos o recorridos cerrados”, aseguró el director de la DGT.

Reimer también alertó de que “la semiautomatización puede contribuir a crear la impresión de una falsa burbuja de seguridad. Los humanos solemos ser irracionales y vamos a usar estos sistemas más allá de los límites en los que pensaron los diseñadores. Además, los conductores serán cada vez menos expertos y tenemos que asegurarnos de que tengan las habilidades necesarias para entender la situación y tomar el control”.

La importancia del mantenimiento de los sistemas ADAS

Neil Rogers, Director General de Carglass®, realizó la apertura del evento. “Los avances en seguridad han conseguido salvar millones de vidas. Con la conducción automatizada podremos alcanzar la última meta: una sociedad en la que los accidentes de tráfico y sus trágicas consecuencias formen parte del pasado. Por el camino, el hombre y la máquina están aprendiendo a interactuar juntos con los sistemas ADAS. Y los cristales del automóvil y Carglass tienen mucho que decir en esta apasionante historia, porque es de vital importancia que estos sistemas sigan funcionando con precisión a lo largo de toda la vida útil del vehículo, porque el conductor confía en ellos y espera su respuesta. Carglass realiza el recalibrado de esas cámaras con instrumentos de alta precisión y  técnicos especialistas formados en la materia. Y nos hemos preocupado en investigar qué sucede cuando estas cámaras no se recalibran, o cuando se realiza una recalibración defectuosa. Por otro lado, los cristales del automóvil también tendrán un papel protagonista en el futuro. A medida que se vaya implantando la conducción automatizada, la atención del conductor y de los ocupantes de un coche no tendrá que estar centrada en la carretera y estará disponible para otras cosas. El automóvil se convertirá en un ecosistema de atención, donde el parabrisas será la gran pantalla en la que veremos nuestros programas, series, películas o eventos favoritos”.

Pere Navarro destacó la importancia de estas jornadas, porque “hace falta parar y reflexionar, para contrastar los valores sobre los que dibujar el futuro. El desarrollo de los sistemas ADAS hará que cada vez habrá menos interacción por parte del conductor”.

La responsabilidad en caso de accidente y el dilema moral

Juan Luis de Miguel habló del aumento del coste de las reparaciones por el coste de los sensores que llevan los vehículos actuales; también de la reducción de la siniestralidad. “En Estados Unidos se detectan prometedores resultados con datos reales. Un 50% menos de colisiones por alcance por el sistema de frenado de emergencia duplica la eficacia del sistema que solo alerta; y de un 14% de choques laterales al cambiar de carril por el detector de ángulo muerto”.

También destacó que “podría haber un recálculo de las primas del seguro, por esta reducción de siniestralidad y aumento de costes de reparación”. Y cómo afectará la automatización a la determinación de responsabilidades. “El usuario seguirá cubierto por un seguro, la automatización no debería cambiar la relación del asegurado con la aseguradora, lo que sí cambiará será la mayor complejidad para determinar la responsabilidad en un accidente, se tendrán que recabar todos los datos grabados en la caja negra del vehículo para determinar qué nivel de automatización tenía el coche en ese momento, qué tareas tenían el conductor y el coche, si hubo alertas o avisos… ”.

Manuel Orovio nos ilustro con una profunda explicación de los sistemas ADAS, mientras que Eduardo Vicent Clemente abordó las perspectivas sociales de la conducción autónoma, brecha tecnológica, privacidad de los datos y sectores beneficiados y perjudicados. 

En cuanto al dilema moral de qué debería hacer un coche autónomo si tuviera que elegir entre, por ejemplo, atropellar a una persona o a otra en caso de accidente, Bryan Reimer dijo que “no hemos llegado al punto de quien ha de tomar las decisiones, estamos muy lejos de haber llegado a esta cuestión. Y estas no se han de tomar por las empresas, sino por todos de forma colaborativa. Pero al final de todo y aunque los vehículos automatizados tengan riesgos, os habremos creado para que sean más seguros que si los condujeran humanos”. Para Manuel Orovio, “un coche autónomo ha de actuar de forma objetiva. SI no puede evitar siniestro, ha de lograr que sea lo menos lesivo posible, teniendo en cuenta muchos parámetros que no sean emocionales. Por ejemplo, se está consultando a miles de personas sobre qué harían en determinadas situaciones, para construir un banco de opiniones”.

España, centro de la conducción autónoma

María José Rallo comentó que “estamos convencidos de las posibilidades que ofrece la conducción autónoma y conectada, y de que España desarrolle todo su potencial en este campo. Necesitamos de la participación de toda la administración, del sector privado y del académico. Queremos que España sea campo de pruebas pata la conducción autónoma y crear un ecosistema productivo creador de sinergias”. Y destacó que  “España fue el país de Europa con una regulación específica para pruebas en carretera abierta de coches autónomos, tenemos una red viaria de altísima calidad, una meteorología favorable, una actitud abierta de administraciones y un alto nivel de aceptación social”.

Ponencia de Juan Luis de Miguel, director de investigación de Centro Zaragoza: Ver