La DGT ha puesto en marcha esta semana una nueva campaña especial de vigilancia y control del uso del cinturón de seguridad y de los sistemas RSI
Además de la cantidad de vidas que el cinturón salva cada día, (hay informes que hablan de más de un millón desde su implantación en 1958), también reduce de manera muy significativa la producción de lesiones y su gravedad, sin embargo, Además de la cantidad de vidas que el cinturón salva cada día, (hay informes que hablan de más de un millón desde su implantación en 1958), también reduce de manera muy significativa la producción de lesiones y su gravedad, sin embargo, aún hay personas que no se lo abrochan, ya que en 2025 el 20% de los conductores o pasajeros fallecidos por siniestros de tráfico en vías interurbanas de Aragón no hacían uso del cinturón de seguridad en el momento del siniestro.
El cinturón de seguridad retiene y evita que el cuerpo humano se golpee contra superficies duras en caso de accidente, por eso, cuando una persona no lo lleva y viaja libre dentro del vehículo, sea cual sea el asiento que ocupe, un simple frenazo provoca un desplazamiento del cuerpo, un choque contra el parabrisas o elementos como el salpicadero o contra otro pasajero. A 50 km/h, el resultado de una colisión es similar a caer desde un segundo piso. De hecho, el propio impacto puede provocar roturas en los órganos internos. Por ejemplo, un golpe en el tórax puede fracturar las costillas y convertirlas en cuchillas sobre los pulmones y el estómago, al igual que las arterias o la vejiga, también puede romperse por el impacto. Todo ello sin olvidar las posibles lesiones en la columna vertebral con las fatales consecuencias que éstas tienen. Por el contrario, si llevamos de forma correcta el cinturón puesto, estos traumatismos son prácticamente imposibles.
El uso del cinturón de seguridad también afecta a la seguridad de los demás ocupantes, ya que los ocupantes no sujetos pueden convertirse en un proyectil que sale por el parabrisas, bien en el caso de los pasajeros de los asientos traseros que impacta contra el propio conductor, bien contra el ocupante del asiento delantero. Los pasajeros que no usan cinturón de seguridad duplican el riesgo de lesiones si van sujetos en la parte delantera.
El cinturón de seguridad debe ir correctamente ceñido al cuerpo, evitando utilizar pinzas y ropa muy voluminosa; con la parte superior de la cinta pasando por la clavícula, entre el cuello y el hombro, evitando su proximidad excesiva al cuello; el asiento tiene que estar en ángulo recto, de modo que evitemos que salir despedidos por la parte interior; una vez abrochado debe comprobarse que no está enganchado, ni enrollado, ni retorcido.
Si se sabe que el uso de este dispositivo de seguridad es un seguro de vida, ¿por qué sigue habiendo un porcentaje de conductores que no lo usa? Las razones son variadas: trayectos cortos, solo en el casco urbano, ir despacio… pero es que, además, confluyen en estos conductores rasgos como sobrevalorar sus capacidades al volante, un rechazo generalizado a las normas o ver únicamente la parte punitiva de no llevarlo y pensar que “a nosotros no nos van a pillar”. Detrás de esos conductores/as que incumplen de forma sistemática la norma hay una percepción errónea o disminuida de la realidad, una falta de conciencia sobre la vulnerabilidad y fragilidad ante un siniestro.

