Revista técnica de Centro Zaragoza nº107

r e v i s ta t é c n i c a c z — n º 1 0 7 9 C A R R O C E R Í A Y P I N T U R A 1 2 El talento no utilizado aparece cuando no se aprovecha el conocimiento, la experiencia y la capacidad de mejora de las personas que trabajan en el proceso. En pintura, los profe- sionales detectan antes que nadie problemas en el proceso: defectos recurrentes, proble- mas con determinados colores, falta de ma- terial, problemas con equipos o materiales, o dificultades de coordinación con chapa y montaje. Un ejemplo podría ser que el pintor observa que ciertos vehículos llegan a cabina sin es- tar completamente preparados o con dudas sobre qué piezas hay que pintar, pero nadie recoge esa información para mejorar el pro- ceso. El problema se repite y el taller pierde tiempo una y otra vez. También ocurre cuan- do se asignan tareas de baja cualificación a personal altamente especializado mientras otras actividades críticas quedan sin resolver. CÓMO REDUCIRLO Es recomendable establecer canales sen- cillos de participación: reuniones breves de mejora, paneles visuales, revisión semanal de incidencias y análisis de defectos con el equipo. No se trata de convocar reuniones largas, sino de crear rutinas ágiles en las que el personal pueda proponer soluciones. La mejora continua no debe depender solo del responsable del taller; debe apoyarse en quienes conocen el proceso desde dentro, ya que suelen aportar información muy valiosa. El inventario es todo coche, pieza o mate- rial acumulado más allá de lo necesario para mantener el flujo de trabajo. En pintura pue - de aparecer como exceso de vehículos es- perando entrar en cabina, acumulación de piezas desmontadas, stocks elevados de pin- tura, lijas o consumibles, o incluso restos de mezclas preparadas sin uso. Aunque cierto inventario es necesario para evitar roturas de stock, el exceso suele ocul- tar problemas de planificación. Tener mu - chos vehículos en espera no significa nece - sariamente que el taller sea más productivo; a menudo indica que hay un cuello de botella en alguna de las fases. Además, el inventario ocupa espacio, dificulta la localización, au - menta el riesgo de daños y complica la ges- tión visual. En pintura, un caso frecuente es preparar varios vehículos para cabina sin una secuen- cia clara. Ocupan espacio, bloquean pasos y obligan a mover coches varias veces. Tam- bién puede haber exceso de productos que caducan o se deterioran si no se consumen a tiempo. CÓMO REDUCIRLO Es necesario controlar el WIP —trabajo en curso— y definir límites máximos por fase: preparación, espera de cabina, cabina y mon- taje. La planificación debe equilibrar la carga entre chapa y pintura, evitando que una sec- ción empuje trabajo a la siguiente sin com- probar su capacidad real. Resulta útil aplicar sistemas visuales (digitales o físicos), carros identificados por reparación, ubicaciones fi - jas para piezas y revisiones periódicas de stock mínimo y máximo. En materiales, conviene definir mínimos y máximos, revisar consumos reales, controlar productos de baja frecuencia y aplicar FIFO —“First In, First Out” primero en entrar, pri- mero en salir— para evitar caducidades. Me- nos acumulación suele significar más control. Talento no utilizado Desaprovechar los conocimientos del personal Inventario Acumulación de coches, piezas y materiales

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