Revista técnica de Centro Zaragoza nº107
r e v i s ta t é c n i c a c z — n º 1 0 7 50 MO V I L I D A D GESTIÓN PREDICTIVA DEL TRÁFICO: DEL DATO HISTÓRICO AL RIESGO ANTICIPADO El siguiente salto afecta a la escala. Ya no se trata de una señal capaz de reaccionar ante un peligro inme- diato, sino de gestionar la red viaria a partir del análi- sis continuo de los datos que genera. Tradicionalmente, la gestión del tráfico se ha apoyado en información histórica: intensidades de circulación, registros de accidentes o estudios de movilidad. La inteligencia artificial amplía ese enfoque integrando en tiempo real datos procedentes de sensores, cáma- ras, estaciones meteorológicas, vehículos conectados y centros de control. Esta evolución quedó patente durante Intertraffic Amsterdam 2026, donde muchas de las soluciones presentadas compartían un mismo objetivo: trans- formar grandes volúmenes de datos en información útil para anticipar incidencias, optimizar la gestión del tráfico y mejorar la capacidad de respuesta ante si- tuaciones de riesgo. No se trata de predecir el futuro, sino de disponer de más información y procesarla con mayor rapidez para tomar mejores decisiones. Para los conductores, esto puede traducirse en avisos más precisos, una gestión más eficiente de las retenciones y una respuesta más rápida ante incidencias. EL VEHÍCULO CONECTADO COMO NODO DE LA RED La inteligencia de las carreteras alcanza todo su po- tencial cuando la información circula en ambos senti- dos: desde la infraestructura hacia el vehículo y desde el vehículo hacia la infraestructura. La comunicación vehículo-infraestructura (V2I) per- mite transmitir información actualizada sobre el es- tado de la vía, accidentes, obras, limitaciones tem- porales de velocidad o condiciones meteorológicas adversas. A su vez, los vehículos aportan datos sobre la circulación y el entorno detectado por sus propios sensores, contribuyendo a construir una imagen más precisa y actualizada del tráfico. Para el conductor, esto significa recibir avisos sobre una retención aún no visible, hielo detectado por otros vehículos o un accidente ocurrido varios kiló- metros más adelante. La información deja de ser es- tática para actualizarse continuamente en función de lo que ocurre realmente en la carretera. Más que vehículos o carreteras inteligentes por separado, el futuro de la seguridad vial pasa por una red capaz de compartir información en tiempo real.
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