Revista técnica de Centro Zaragoza nº107

r e v i s ta t é c n i c a c z — n º 1 0 7 12 C A R R O C E R Í A Y P I N T U R A 7 8 La sobreproducción consiste en hacer más de lo necesario o hacerlo antes de que sea necesario. En pintura también puede apare- cer, aunque a veces resulte menos evidente. Un ejemplo sería preparar pintura de más, pintar piezas que finalmente no era necesario pintar, adelantar trabajos sin confirmar auto - rización o preparar vehículos que no podrán entrar en cabina por falta de capacidad. Tam- bién ocurre cuando se desmontan o preparan elementos sin tener certeza de la interven- ción requerida. CÓMO REDUCIRLO Es imprescindible planificar con información fiable. La orden de reparación debe indicar claramente qué piezas se pintan, qué opera- ciones están autorizadas y cuál es la priori- dad. En la mezcla de pintura, conviene apo- yarse en la experiencia y conocimiento del pintor para ajustar las cantidades según el tipo de reparación. El objetivo no es que cada área esté siempre ocupada, sino que el proceso completo fluya. Preparar muchos coches no sirve de nada si después esperan. Pintar más piezas no apor- ta valor si no era necesario. El sobreprocesamiento es hacer más traba- jo, más controles o más nivel de interven- ción del necesario para alcanzar el resultado esperado. En pintura puede confundirse con “trabajar mejor”, sin embargo, más trabajo no siempre significa más calidad. Ejemplos habituales son lijar, pulir o enmas- carar más de lo necesario por falta de crite- rio; aplicar capas adicionales sin justificación técnica; repetir operaciones por inseguridad; pulir zonas que no lo requieren; o dedicar de- masiado tiempo a detalles que no afectan al resultado final. También entra en esta muda la duplicación de tareas, como revisar dos ve- ces lo mismo, repetir una limpieza ya realiza- da correctamente, etc. El sobreprocesamiento aparece por falta de información, ausencia de procesos estandari- zados o criterios de calidad mal definidos. Si no está claro hasta dónde debe repararse una pieza, qué nivel de acabado se exige o qué método es el más eficiente, el profesional puede optar por hacer de más “por si acaso”. Aunque la intención sea buena, el resultado es más tiempo, más consumo de material y menor fluidez del proceso. CÓMO REDUCIRLO Es necesario estandarizar los procesos de trabajo: métodos de preparación, lijado, en- mascarado, aplicación, difuminado, pulido y controles de calidad. También ayuda la for- mación, la comunicación, establecer respon- sabilidades bien delimitadas, evitar compro- baciones duplicadas y asegurar que la orden de reparación recoge con precisión el alcance del trabajo. La calidad debe ser la adecuada: ni insufi - ciente ni excesiva. Un proceso eficiente no busca hacer menos, sino hacer exactamente lo necesario, bien hecho a la primera. Sobreproducción Hacer de más o antes de ser necesario Sobreprocesamiento Cuando “más” no significa “mejor” TRABAJAR MEJOR, NO TRABAJAR MÁS Las mudas en el área de pintura no siempre son evi- dentes. Muchas se esconden en pequeños despla- zamientos, esperas breves, excesos de material, de- cisiones no comunicadas o correcciones asumidas como normales. Reducir despilfarros consiste en optimizar proce- sos, recursos y organización para facilitar el trabajo del equipo. Eliminar actividades sin valor mejora la eficiencia, reduce costes, optimiza la calidad y cons - tituye la base de la mejora continua en el taller de reparación. •

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