Revista técnica de Centro Zaragoza nº106
r e v i s ta t é c n i c a c z — n º 1 0 6 45 A lo largo de las últimas décadas, la seguri - dad vial ha evolucionado desde la simple resistencia a impactos hasta un enfoque integral que abarca desde la prevención activa hasta la gestión tras un siniestro. Sin embargo, fenómenos como la proliferación de sistemas de asistencia al conductor, interfaces cada vez más digitalizadas, vehículos electrificados y es - cenarios de tráfico urbano complejos han puesto de manifiesto que los protocolos tradicionales necesi - tan adaptarse para seguir siendo relevantes y eficaces ante los riesgos actuales. El nuevo protocolo de Euro NCAP para 2026 intro - duce una metodología de evaluación estructurada en cuatro Etapas de Seguridad: Conducción Segura, Pre - vención de Choques, Protección en caso de Choque y Seguridad Post-Accidente, con puntuaciones especí - ficas para cada una de ellas y umbrales mínimos que condicionan la obtención de la calificación final. CONDUCCIÓN SEGURA: MÁS ALLÁ DE LO RE- ACTIVO La primera etapa del sistema, denominada Conduc - ción Segura, introduce evaluaciones orientadas a la conducta del conductor y la usabilidad de la tecnolo- gía embarcada. Tradicionalmente, Euro NCAP se cen - traba en la eficiencia de los sistemas de asistencia en escenarios de pista o laboratorio. Con la actualización 2026, la evaluación incorpora aspectos de la conduc - ción real destinados a reducir distracciones y promo- ver la atención continua. Una de las novedades es el énfasis en sistemas de monitorización del conductor capaces de seguir la MO V I L I D A D posición de los ojos y la cabeza -y potencialmente detectar signos de somnolencia o distracción- que, vinculados al comportamiento de los sistemas de asistencia, pueden ajustar el nivel de intervención para mejorar la seguridad. Esta evaluación supera los criterios tradicionales basados únicamente en la pre - sencia de tecnologías y se enfoca en su eficacia ope - rativa real. El nuevo protocolo también otorga importancia a la interfaz hombre-máquina (HMI), evaluando cómo los conductores interactúan con las funciones del vehí - culo. Se premiará el uso de controles físicos intuitivos y accesibles para funciones esenciales, como luces, intermitentes o limpiaparabrisas, reduciendo la nece - sidad de manipular pantallas táctiles durante la con- ducción, lo que se ha identificado como una fuente significativa de distracción. Además, sistemas que detecten si los ocupantes lle - van cinturón puesto, y que adapten la respuesta de los sistemas de seguridad en función de diferentes posiciones corporales y dimensiones de los ocupan- tes, recibirán mayores puntuaciones. Este enfoque aparece como un intento de integrar el factor huma- no en el análisis de seguridad más allá del contexto estrictamente físico del choque. PREVENCIÓN DE CHOQUES: AMPLIACIÓN DE ESCENARIOS Y REALISMO La segunda etapa, Prevención de Choques, se basa en el desarrollo histórico de los sistemas de asistencia avanzados, como la frenada autónoma de emergencia -AEB- y los sistemas de mantenimiento de carril. A diferencia de las pruebas anteriores, en las que los
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