Revista técnica de Centro Zaragoza nº106
r e v i s ta t é c n i c a c z — n º 1 0 6 30 L a electrificación del vehículo está abriendo un nuevo reto para talle- res, peritos y aseguradoras: qué hacer con las baterías que salen del vehículo tras una avería, un siniestro o el final de su vida útil en automoción. Antes de hablar de reutilización o reci- claje, el sector necesita diagnosticar, cla- sificar y decidir con criterio técnico. Durante años, el debate sobre la segun - da vida se ha planteado casi como una elección simple entre reutilizar o reciclar. Pero la realidad industrial es más com - pleja. Una batería retirada no es automá- ticamente un residuo ni un activo listo para volver al mercado. Entre ambos ex - tremos existe una fase decisiva: evaluar su estado real de seguridad, salud, ener - gía, potencia y funcionalidad. Ese es precisamente el foco del proyecto REVIBAT, en el que participan Battery Care y Centro Zaragoza junto con otros socios tecnológicos. El proyecto parte de una idea muy útil para el sector: disponer de procedimientos de recepción, desmonta - je seguro, diagnóstico y trazabilidad que permitan tomar decisiones mejor funda- das sobre el destino de las baterías de vehículo eléctrico. No todas las baterías podrán tener una segunda vida viable. En muchos casos, por costes, seguridad o degradación acu - mulada, el reciclaje será la mejor salida. Pero tampoco conviene asumir que toda batería retirada debe descartarse sin más. Allí donde exista capacidad rema - nente suficiente y un uso posterior com - patible, puede abrirse un espacio real de valorización. Hoy escribe... Consejero Delegado de Battery Care S.L. Javier Olarte San Juan La segunda vida de las baterías empieza por un buen diagnóstico Ese espacio probablemente no vendrá tanto de grandes mercados indiferencia- dos como de casos de uso de nicho bien seleccionados: sistemas estacionarios de respaldo con baja frecuencia de ciclo, al - macenamiento para servicios auxiliares en entornos industriales, apoyo energéti - co temporal para equipos móviles o solu- ciones asociadas a renovables con meno- res exigencias que la automoción. Ahí aparece el verdadero reto económi- co. La segunda vida solo tendrá recorrido cuando el valor del nuevo uso compen- se los costes de desmontaje, transporte, diagnóstico, reacondicionamiento, inte - gración y validación. Por eso, el futuro del sector dependerá de metodologías capa- ces de reducir incertidumbre y clasificar con rapidez y rigor. Desde esa perspectiva, REVIBAT resulta especialmente relevante. No solo por- que incorpora la experiencia de Centro Zaragoza en automoción, seguridad y re - parabilidad, sino también porque sitúa el diagnóstico como punto de partida para una cadena de valor más ordenada. En los próximos años convivirán reciclaje y reutilización, pero ambos necesitarán lo mismo: procedimientos fiables que per - mitan decidir bien caso a caso. En definitiva, la segunda vida de las ba - terías empieza mucho antes de su nueva aplicación. Empieza cuando el sector es capaz de evaluarlas con seguridad, tra - zabilidad y criterio técnico. Y ahí pueden surgir nuevas oportunidades de servicio y de negocio para quienes sepan convertir el diagnóstico en una verdadera herra- mienta de decisión. •
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NzQzNzQ=