Las nuevas reglas del juego tras la Ley de Movilidad Sostenible

11 de mayo de 2026

Movilidad, seguridad y empresa

Cada mañana, millones de personas se desplazan para ir a trabajar sin pensar que ese trayecto tiene un impacto directo en la seguridad vial, el medio ambiente y la salud. Con la nueva Ley de Movilidad Sostenible, estos desplazamientos dejan de ser un asunto privado para convertirse en una cuestión estratégica para las empresas. La movilidad laboral entra de lleno en la agenda empresarial, y hacerlo bien marcará la diferencia

Durante años, la movilidad ha sido un aspecto secundario en la gestión empresarial. La nueva Ley 9/2025 de Movilidad Sostenible de 3 de diciembre, publicada en el BOE el 4 de diciembre de 2025 y en vigor desde el día 5 de diciembre, nace con una idea sencilla pero poderosa: no podemos seguir moviéndonos igual si queremos ciudades más seguras, saludables y eficientes, introduciendo un marco normativo integral para promover la movilidad sostenible en España y situando la movilidad como un derecho ciudadano como parte de una estrategia estatal hacia un transporte sostenible, accesible, inclusivo y sostenible. Reducir emisiones, mejorar la calidad del aire y disminuir los accidentes de tráfico son objetivos que ya no dependen solo de las administraciones públicas o de las personas conductoras, sino también de las organizaciones. Por primera vez, la movilidad se incorpora de forma explícita a los instrumentos de planificación que afectan a empresas y grandes centros de actividad.

Los objetivos de la Ley de Movilidad Sostenible son, garantizar que ciudadanos y entidades dispongan de un sistema de movilidad sostenible, justo e inclusivo; impulsar la cohesión social y territorial; favorecer el desarrollo económico resiliente; reducir emisiones contaminantes y avanzar hacia la neutralidad climática en 2050 y mejorar la calidad del aire y la salud pública.

En este nuevo enfoque, la movilidad diaria al trabajo se reconoce como un factor clave. No solo por su impacto ambiental, sino porque los accidentes de tráfico siguen siendo una de las principales causas de accidentes laborales, especialmente en los desplazamientos in itinere. Las empresas dejan de tratar la movilidad como un problema puntual y la analizan, planifican y hacen seguimiento de las medidas implantadas, deja de tratarse como una cuestión logística y se convierte en una variable estratégica.

Las empresas influyen, muchas veces sin ser conscientes, en cómo se desplaza su personal. La nueva ley entiende esta realidad y sitúa a las organizaciones como agentes activos del cambio.

Esto supone integrar la movilidad en ámbitos ya conocidos por las empresas: la prevención de riesgos laborales, las políticas de sostenibilidad y medio ambiente, la responsabilidad social corporativa y la eficiencia y la productividad.

En este sentido, la norma conecta la forma natural de movilidad con estándares internacionales como la ISO 39001, que promueve un enfoque sistemático para reducir las muertes y lesiones graves derivadas de los accidentes de tráfico relacionados con la actividad laboral.

Plan se movilidad al trabajo: Mucho más que un trámite

Uno de los elementos centrales de la ley es el Plan de Movilidad al Trabajo, que deja de ser una recomendación para convertirse, en muchos casos, en una obligación. Pero más allá del cumplimiento legal, este plan es una herramienta práctica para mejorar la forma en la que las personas llegan cada día a su puesto de trabajo.

La nueva normativa establece que las empresas con centros de trabajo de cierto tamaño deberán dar un paso al frente en materia de movilidad. En concreto, aquellas que cuenten con más de 200 personas trabajadoras, o más de 100 por turno, estarán obligadas a implantar un Plan de Movilidad Sostenible al Trabajo en un plazo máximo de 24 meses.

Estos planes no se diseñan de forma unilateral. La ley exige que se negocien con la representación legal de la plantilla y que incluyan medidas prácticas para cambiar la forma en la que las personas se desplazan cada día: más transporte colectivo, impulso de la movilidad activa como caminar o ir en bicicleta, reducción de emisiones, fomento del teletrabajo, instalación de puntos de recarga para vehículos eléctricos y, muy especialmente, acciones específicas de seguridad vial.

La obligación no se limita a las empresas individuales. Los grandes centros de actividad, como son los parques empresariales, centros logísticos, hospitales o grandes superficies comerciales, deberán contar también con su propio plan de movilidad sostenible, que deberá revisarse al menos cada cinco años. Además, la ley introduce una figura clave: el gestor de movilidad, responsable de coordinar, hacer seguimiento y mejorar las medidas implantadas.

Estos planes de movilidad constituyen una herramienta imprescindible para avanzar en el impulso de la movilidad sostenible en los viajes de ida y vuelta al trabajo. Las empresas podrán optar por distintas alternativas para potenciar la movilidad activa, eléctrica, compartida o el transporte colectivo.

Un buen Plan de Movilidad Sostenible al trabajo debe:

  • Analizar cómo se desplaza la plantilla y qué riesgos existen
  • Identificar puntos críticos de siniestralidad vial
  • Proponer medidas realistas                                   Transporte público, movilidad activa, coche compartido, teletrabajo, flexibilidad horaria y reducción de desplazamientos contaminantes.
  • Incorporar la seguridad vial como eje fundamental

Esta ley introduce la obligatoriedad de negociar en los convenios colectivos medidas para promover la movilidad sostenible al trabajo. Hay que tener en cuenta que gran parte de la regulación prevista en la Ley opera con carácter supletorio respecto de lo que disponga la normativa autonómica y la ordenación urbanística municipal, que habrá que verificar en cada caso.

Aquí es donde la ISO 39001 aporta un gran valor añadido, ya que ofrece un marco claro para identificar riesgos viales, establecer objetivos, implantar medidas y evaluar resultados, tanto en los desplazamientos en misión como en los in itinere.

Cuando una empresa está sujeta a esta ley y no cumple con sus obligaciones, debe tener en cuenta que la Ley de Movilidad Sostenible incorpora un régimen sancionador específico. A modo orientativo, se contemplan infracciones leves, con sanciones que pueden oscilar entre 101 y 2.000 euros, como ocurre, por ejemplo, cuando no se dispone del Plan de Movilidad en el plazo establecido o no se facilita la información requerida.

Movilidad, seguridad y sostenibilidad: un nuevo eje estratégico empresarial.

Además, la norma prevé infracciones graves, cuyas sanciones pueden alcanzar hasta 6.000 euros, especialmente en casos de mayor gravedad, incumplimientos reiterados o falta de colaboración con la administración.

Seguridad vial y sostenibilidad: dos caras de la misma moneda

Hablar de movilidad sostenible no es solo hablar de emisiones. También es hablar de vidas, lesiones evitadas y bienestar. Reducir el uso del coche privado, evitar prisas innecesarias o fomentar horarios más flexibles no solo disminuye la huella de carbono, sino que también reduce el estrés, la fatiga y el riesgo de accidente.

Las empresas que alinean sus planes de movilidad con sistemas como la ISO 39001 logran beneficios claros:

  • Menos accidentes laborales de tráfico.
  • Plantillas más seguras y saludables.
  • Menos absentismo y más puntualidad.
  • Mejora de la imagen corporativa.
  • Mayor compromiso de las personas trabajadoras.

La nueva Ley de Movilidad Sostenible lanza un mensaje claro: la movilidad al trabajo importa, y mucho. Para las empresas, el reto no es solo cumplir con una nueva obligación legal, sino aprovechar la oportunidad de mejorar la seguridad vial, sostenibilidad y calidad de vida. Integrar el Plan de Movilidad al Trabajo en la estrategia empresarial, apoyándose en marcos como la ISO 39001, permite pasar de reaccionar ante los accidentes a prevenirlos, construyendo organizaciones más responsables, modernas y preparadas para el futuro.