El rol de la ciberseguridad en los vehículos conectados
En este artículo, examinaremos cómo las vulnerabilidades en los vehículos conectados pueden impactar la seguridad vial y qué medidas se están tomando para mitigar estos riesgos.
La digitalización y la conectividad han transformado a los vehículos modernos, otorgándoles capacidades que van más allá de la simple movilidad. Sin embargo, a medida que los automóviles se vuelven más “inteligentes” y conectados a internet, también se abren nuevas vulnerabilidades que pueden ser explotadas por ciberataques. Esto plantea serios riesgos para la seguridad vial, poniendo en juego no solo la integridad de los sistemas del vehículo, sino también la seguridad de conductores y pasajeros. En este artículo, examinaremos cómo las vulnerabilidades en los vehículos conectados pueden impactar la seguridad vial y qué medidas se están tomando para mitigar estos riesgos.
La era de los vehículos conectados: una nueva frontera en la seguridad vial
El mercado de los vehículos conectados ha crecido de forma acelerada en los últimos años. Según estimaciones de IDC (International Data Corporation), cerca del 70 % de los vehículos ligeros nuevos en 2023 incluían conectividad embebida, y se espera que este porcentaje siga aumentando durante la década. Otras consultoras proyectan que más del 90% de los automóviles nuevos estarán conectados hacia 2030.
La conectividad permite que los vehículos intercambien información con otros automóviles, con infraestructuras inteligentes y con sistemas en la nube, mediante tecnologías como V2V (Vehicle-to-Vehicle) y V2I (Vehicle-to-Infrastructure), que favorecerán la gestión del tráfico y permitirán reducir el riesgo de accidentes. Sin embargo, es importante señalar que el despliegue de estas tecnologías aún es limitado en la mayoría de países y su adopción plena se encuentra en expansión progresiva.
Aunque los beneficios son claros, estos avances también aumentan la superficie de ataque para los ciberdelincuentes. Los vehículos modernos están equipados con unidades de control electrónicas (ECU), sistemas de infoentretenimiento, sensores avanzados y tecnologías de asistencia al conductor. Cada uno de estos sistemas es vulnerable a ataques si no está adecuadamente protegido, lo que genera una creciente preocupación en el ámbito de la seguridad vial.
Los vehículos se están convirtiendo en complejos sistemas conectados. Sin embargo, esta conectividad amplía las vulnerabilidades frente a ciberataques que pueden comprometer la seguridad de conductores y pasajeros.
Vulnerabilidades críticas: Ejemplos de ataques y sus impactos
El impacto de los ciberataques en los vehículos conectados no es teórico. En 2015, investigadores demostraron que podían hackear remotamente un Jeep Cherokee, logrando, entre otros, el control parcial de la dirección a baja velocidad y la manipulación de los frenos al explotar una vulnerabilidad en el sistema Uconnect®. Este incidente llevó a un recall de más de 1,4 millones de vehículos, y marcó un antes y un después en la industria.
Asimismo, informes de la firma Upstream Security muestran un crecimiento sostenido y muy significativo
en los incidentes de ciberseguridad automotriz, con incrementos acumulados superiores al 600 % desde 2016 según ediciones recientes de sus reportes. Estos ataques van desde el robo de datos personales hasta la manipulación de sistemas críticos del vehículo.
También se han documentado múltiples pruebas controladas en vehículos Tesla desde 2016 en adelante, donde investigadores demostraron vulnerabilidades en sistemas de asistencia avanzados. La compañía respondió mediante actualizaciones over-the-air (OTA), mostrando la importancia de los mecanismos de parcheo y mejora continua.
Impacto en la seguridad vial
La conectividad de los vehículos trae consigo un riesgo creciente en términos de seguridad vial. Los ataques cibernéticos pueden afectar directamente la capacidad del conductor para mantener el control del vehículo, comprometiendo sistemas críticos como frenos, dirección o acelerador. Además, el acceso no autorizado a los sistemas de navegación podría permitir manipular información del tráfico en tiempo real, generando riesgos potenciales de accidente.
En entornos urbanos, donde los vehículos autónomos y conectados comienzan a ganar popularidad, un ataque simultáneo a varios vehículos podría causar caos en el tráfico. Los sistemas ADAS (Advanced Driver Assistance Systems), que incluyen tecnologías como el frenado automático de emergencia o el mantenimiento de carril, también pueden verse comprometidos si un atacante accede a ellos, poniendo en peligro la seguridad de los ocupantes y de los demás usuarios de la vía.
Los ciberataques a vehículos conectados son una amenaza real. Cada año se documentan un número creciente de casos. Estos incidentes han impulsado a la industria automovilística a reforzar su ciberseguridad.

Medidas para mitigar los riesgos
La ciberseguridad en los vehículos conectados es un campo relativamente nuevo y en constante evolución. A medida que los fabricantes y desarrolladores comprenden mejor los riesgos, según diversas publicaciones, se están implementando varias medidas para mejorar la protección de estos sistemas:
1. Cifrado avanzado de datos
Asegurar que la información que se transmite entre vehículos y entre el vehículo y la infraestructura esté debidamente encriptada es crucial para evitar la interceptación de datos por parte de hackers. Las actualizaciones de software también deben realizarse mediante canales seguros para prevenir la introducción de código malicioso.
2. Sistemas de detección de intrusiones (IDS)
Estas tecnologías, similares a las utilizadas en la ciberseguridad empresarial, monitorizan el tráfico de datos dentro del vehículo en busca de comportamientos sospechosos. Si se detecta un ataque, el IDS puede activar mecanismos de protección, como la desconexión de ciertos sistemas del vehículo para evitar un compromiso mayor.
3. Firewalls especializados
Los fabricantes están integrando firewalls en los vehículos para aislar los distintos sistemas electrónicos. Esto significa que, incluso si un hacker logra vulnerar el sistema de infoentretenimiento, no podrá acceder a los controles críticos del automóvil, como los frenos o la dirección.
4. Actualizaciones OTA (OVER – THE AIR)
Las actualizaciones OTA permiten que los fabricantes implementen parches de seguridad de manera remota, sin necesidad de llevar el vehículo al concesionario. Sin embargo, es vital que estas actualizaciones se realicen de forma segura, mediante mecanismos de autenticación y cifrado avanzados.
5. Normativas y estándares
Organizaciones como la Society of Automotive Engineers (SAE) y la ISO han comenzado a desarrollar normativas y estándares de ciberseguridad específicos para vehículos conectados, tales como ISO/SAE 21434, el UNECE WP.29 y el SAE J306. Estas normativas establecen buenas prácticas en el diseño y la gestión de los sistemas electrónicos de los vehículos.
La implementación de cifrado avanzado, firewalls, detección de intrusiones y normas como la ISO/SAE 21434 son claves para garantizar la seguridad en una movilidad que tiende a ser más conectada y autónoma.
Los vehículos eléctricos (VE) tampoco están exentos de riesgo, ya que dependen de actualizaciones de software regulares. Si estos procesos no se realizan bajo protocolos seguros con autenticación y cifrado
adecuados podrían ser interceptados y modificados, introduciendo vulnerabilidades críticas. La National Highway Traffic Safety Administration (NHTSA) de Estados Unidos considera la ciberseguridad un área prioritaria y en su guía Cybersecurity Best Practices for the Safety of Modern Vehicles (2022) insta a los fabricantes a implementar estrategias integrales de defensa y respuesta.
Conclusión
La conectividad es una fuerza transformadora en la industria de la automoción, pero también abre la puerta a nuevos riesgos cibernéticos que pueden impactar gravemente la seguridad vial. Los ataques a vehículos conectados son una amenaza real, y es esencial que tanto los fabricantes como los reguladores continúen avanzando en la implementación de medidas de ciberseguridad sólidas y sostenibles.
A medida que nos acercamos a un futuro donde los vehículos autónomos y conectados serán la norma, garantizar su seguridad será clave para proteger tanto a los conductores como a otros usuarios vulnerables. La ciberseguridad debe consolidarse como un pilar esencial del diseño de los vehículos, al mismo nivel que la seguridad funcional o el rendimiento mecánico, fomentando la cooperación entre fabricantes, reguladores y expertos en seguridad para lograr una movilidad verdaderamente segura, conectada y confiable.
