El Consorcio de Compensación de Seguros: una institución en tiempos de adaptación

El Consorcio de Compensación de Seguros (CCS) es una de las instituciones más distintivas del seguro español. Bajo su naturaleza de entidad pública adscrita al Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, destaca su carácter multifuncional. El objetivo común de sus variadas funciones es doble: dar estabilidad al seguro español y complementarlo en beneficio de la sociedad asegurada –ya sean estos particulares, empresas o asociaciones u organismos públicos o privados-.

El CCS es el asegurador en España de los Riesgos Extraordinarios, ya sean catástrofes naturales -como las inundaciones y embates de mar, las tempestades de viento y los tornados, o los terremotos y maremotos- o desastres derivados de la acción humana –como el terrorismo y los tumultos populares-; tiene un papel clave en el Seguro Obligatorio del Automóvil, indemnizando a las víctimas de accidentes producidos por vehículos sin seguro, no identificados, robados o asegurados en entidades insolventes en liquidación, y asegurando los vehículos que son rechazados por las aseguradoras privadas; con su presencia en el coaseguro y en el reaseguro ofreciendo el respaldo necesario para la existencia de otro de los activos importantísimos del sistema asegurador español como es el Seguro Agrario Combinado; y actuando como liquidador de entidades aseguradoras insolventes, confiriendo al colectivo asegurado un nivel de protección en casos de insolvencia de una entidad aseguradora.

Además de ello, el CCS ejerce un papel relevante, como gestor del Fichero Informativo de Vehículos Asegurados (FIVA); como gestor de fondos por cuenta de terceros, como en el seguro de crédito a la exportación; y actuando en determinados seguros de forma complementaria a través del coaseguro o del reaseguro.

Una de las características intrínsecas al diseño de esta entidad pública multifuncional, que suelen ponerse de relieve, son su adaptabilidad y su flexibilidad.

En un contexto de enorme variabilidad como en el que nos encontramos, se han introducido recientemente medidas en el marco de la pandemia por la Covid-19, como son la flexibilización de los plazos de ingreso en los recargos a favor del CCS, así como la aprobación del reaseguro de crédito ayudando a la continuidad de este seguro que garantiza el cobro en las transacciones comerciales.

En el ámbito operativo, el CCS, como todas las empresas del sector, ha tenido que introducir adaptaciones en los sistemas de trabajo. Y ello, además, en un contexto marcado por un gran número de siniestros de riesgos extraordinarios derivados de tempestades consecutivas como fueron las llamadas Daniel, Elsa y Fabien, y muy especialmente la  borrasca Gloria, que dieron lugar a la gestión por el CCS de 25.000 siniestros con un coste de 180 millones de euros.

Gracias al plan de transformación digital, el CCS ha podido dar perfecta continuidad a toda su actividad en estos tiempos de restricciones de movilidad y contacto físico, mediante la introducción de técnicas de trabajo a distancia como son el teletrabajo y la teleperitación.

Esperemos que esta situación de pandemia cese pronto gracias a los avances de las ciencias dedicadas a la medicina y a la salud en general. De este año que llevamos nos quedará la adaptación a los nuevos métodos de trabajo.