Revista CZ nº98
La inteligencia artificial va a hacer mejores a los profesionales del taller Durante muchos años, triunfó en cierto programa deportivo un espacio llamado “Lo que el ojo no ve”, es decir, situaciones que se daban en un estadio y que aparentemente pasaban desapercibidas. Aparentemente. Siempre había una cámara que las recogía. Hasta cierto punto era inteligencia visual, porque había órdenes a los cámaras de visualizar no solo el partido, sino lo que le rodeaba; y no solo durante, sino también antes y después. Y a base de entrenar ese ojo, se recogieron miles de anécdotas. Ya no eran golpes de suerte el captar anécdotas. Se entrenaron para estar ojo avizor. Hoy la inteligencia visual es más tecnológica, aunque funciona como un ser humano, en tanto es el cerebro el que interpreta lo que el ojo ve. Así hemos orientado la inteligencia artificial en Solera, hacia lo visual, de modo que el eje del proceso sea una imagen y nuestra propuesta de valor sea reconocer lo que se ve y generar todo un proceso de reparación posterior identificando las operaciones necesarias. En definitiva, el objetivo del uso de la inteligencia artificial en el sector de la posventa es hacer más eficiente el proceso de una reparación. Esto implica que el taller recibirá por adelantado la información. La gran ventaja que ofrece es que está haciendo a nuestros profesionales cada vez mejores. De hecho, uno de los grandes miedos, que intentamos desmitificar y desmentir, es que la IA está para reemplazar al ser humano. No. En realidad, está para hacerlo mejor, aunque evidentemente ciertas posiciones y funciones vayan a cambiar dentro del taller. Tal vez la valoración de un siniestro la puede acabar haciendo la persona de recepción, aunque no tenga ese conocimiento profundo que sí tiene el operario. Pero ese cambio ayuda a optimizar el proceso de gestión en el taller. Por otro lado, la inteligencia artificial también contribuirá a que los talleres sean más sostenibles, pudiendo medir y demostrar esa aportación. Y será clave para ello el uso de la inteligencia artificial. No es un asunto baladí. Hay una cada vez mayor preocupación social, partiendo de un entorno regula- torio y de las recomendaciones de algunas compañías sobre esta cuestión. De hecho, tres de cuatro clientes manifiestan que estarían dispuestos a cambiarse de compañía de seguros o de proveedor si percibe que hay un trato pobre, desde el punto de vista sostenible, de su reparación. www.solerainc.es Jaime Silvela Director de Desarrollo de Negocio de Solera
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