Revista 86 CZ

A pesar de que parece ser que el vehículo detectó a la peatón con tiempo suficiente para evitar el atrope- llo, acabó impactando con ella y desplazándola 22 metros. En el momento del accidente el vehículo circu- laba a 112 km/h. Cuando el vehículo detectó la presencia de la peatón, 6 segundos antes del impacto, la calificó como a “otro vehículo”, luego el sistema cambio a “otro” y luego volvió a cambiar a “otro” hasta que finalmente lo identificó como “bicicleta”. Al parecer, el sistema no había incluido en su desarrollo y diseño la identificación de peatones que cruzan la vía de manera imprudente, cometiendo una infracción o, en concreto, por zonas sin paso de peato- nes. Hasta 1,2 segundos antes del accidente el vehículo no detectó que se trataba de una persona, en ese momento no había tiempo para nada más que para frenar, pero en ese poco tiempo/distancia, ya era demasiado tarde como para evitar completamente el atropello. El futuro de los coches autónomos es una reali- dad, sin embargo, accidentes como estos, lamentablemente, resultarán muchas veces inevitables hasta que los sistemas estén más desarrollados y ensayados. Por otro lado, siguiendo con el estudio del IIHS, los errores de planificación y decisión, como el exceso de velocidad y las infracciones, fueron factores que participaron en aproximadamente en el 40% de las colisiones analizadas en dicho estudio. El hecho de que las decisiones tomadas delibe- radamente por los conductores puedan provocar accidentes, indica que las preferencias de los conduc- tores, en ocasiones, pueden entrar en conflicto con las prioridades de seguridad de los vehículos autónomos. Para que los vehículos autónomos puedan eliminar la mayoría de las colisiones deberán estar diseñados para centrarse en la seguridad en lugar de la preferencia del conductor, cuando estos dos aspec- tos estén en desacuerdo. Los vehículos autónomos no sólo deberán respe- tar las leyes de tráfico, sino que también deberán adaptarse a las condiciones de la vía e implementar las estrategias de conducción que tengan en cuenta la incertidumbre sobre lo que hará el resto de los usuarios de la vía, como puede ser conducir más despacio que un conductor en zonas con un elevado número de peatones o en condiciones con poca visibilidad. Nº 86 - Octubre / Diciembre 2020 www.centro-zaragoza.com Los errores cometidos al elegir las maniobras evasivas, predecir las acciones de otros usuarios y al circular a velocidades inadecuadas para las condiciones existentes, persistirán a no ser que los vehículos autónomos se programen para que no cometan errores similares a los que comenten actualmente los conductores. Los factores de panificación/decisión, tales como el exceso de velocidad y el no cumplimiento de la normativa de circulación que reflejan las preferencias del conductor, y la filosofía de diseño de los vehícu- los autónomos, deben ser coherentes priorizando la seguridad por delante de las preferencias del ocupante cuando ambas entren en conflicto. C “Nuestro análisis muestra que será crucial para los diseñadores dar prioridad a la seguridad sobre las preferencias de los conductores si los vehículos autónomos quieren cumplir su promesa de ser más seguros que los conduc- tores humanos” afirma Mueller.

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