Revista técnica de Centro Zaragoza nº107

r e v i s ta t é c n i c a c z — n º 1 0 7 20 Una vez definidas con claridad todas las interven - ciones que será necesario realizar sobre el vehícu- lo, el siguiente paso consiste en trasladarlas a una valoración completa y técnicamente justificada. Esta valoración debe recoger todos los recursos necesa- rios para ejecutar la reparación: los tiempos de mano de obra, correctamente desglosados y asignados por áreas de trabajo; los recambios requeridos, identifi - cando además su naturaleza —OEM, IAM o recambio eco—; y los importes de pintura y consumibles nece- sarios. Solo así será posible construir una estimación económica completa, capaz de reflejar las horas rea - les que exige la intervención, asegurar la cobertura de todos los costes y garantizar un margen de beneficio adecuado para el taller. Para ello, resulta imprescindible contar con una base técnica sólida y actualizada. La valoración no puede limitarse a introducir datos en una herramienta infor- mática; exige identificar posibles deformaciones ocul - tas y determinar si una pieza debe repararse o susti- tuirse. Esta capacidad técnica resulta especialmente relevante en los vehículos actuales, donde materiales y nuevas tecnologías condicionan tanto el método de reparación como los tiempos, los recambios y las operaciones complementarias necesarias. C A R R O C E R Í A Y P I N T U R A Además, el asesor debe manejar con solvencia las he- rramientas de valoración disponibles. Debe conocer qué información aporta cada sistema, cómo se es- tructuran los tiempos, qué operaciones están inclui- das o excluidas, y de qué manera se deben introducir correctamente las particularidades de cada interven- ción. Antes de seleccionar operaciones o recambios, es fundamental identificar correctamente el vehículo, verificando matrícula, bastidor, versión, motorización, acabado, fecha de fabricación, equipamiento y posi- bles variantes constructivas. Esta identificación cobra especial importancia cuando la reparación requiere recambios, ya que un error en la versión o en el equi- pamiento puede provocar una cotización incorrecta, la selección de una referencia inadecuada o un pedi- do erróneo, con el consiguiente retraso, posible incre- mento de costes y pérdida de eficiencia en el proceso. Un uso superficial de estas herramientas puede gene - rar valoraciones incompletas o erróneas. Del mismo modo, resulta necesaria una formación en valoración de daños incluyendo el conocimiento de los baremos de pintura , la interpretación de los ni- veles de daño, la correcta asignación de tiempos, la identificación de operaciones no incluidas y la aplica - ción adecuada de materiales de pintura, consumibles y tratamientos complementarios. Solo así, la valora- ción podrá convertirse en una herramienta fiable para negociar, autorizar, planificar y producir la reparación con garantías. El siguiente paso es la solicitud de autorización que puede proceder directamente del cliente —siendo recomendable obtenerla en la propia recepción—, o bien del perito, la compañía aseguradora o rentings. En esta fase, el asesor de servicio debe dominar los entresijos administrativos asociados a cada canal: documentación requerida, límites de autorización y procedimientos de cada compañía. Su objetivo no es únicamente conseguir permiso para iniciar la repara- ción, sino asegurar que existe en todo momento un compromiso de pago claro y suficiente por parte de alguna de las partes implicadas. Iniciar trabajos sin esta garantía puede generar conflictos posteriores, retrasos en la facturación, impagos o pérdida de ren- tabilidad para el taller. Por ello, la autorización debe quedar documentada antes de comprometer recursos productivos, pedir recambios o bloquear capacidad en planificación.

RkJQdWJsaXNoZXIy NzQzNzQ=