Revista técnica de Centro Zaragoza nº107
r e v i s ta t é c n i c a c z — n º 1 0 7 18 E ste modelo distingue entre actividades pri- marias y actividades de apoyo. Las prime- ras están directamente relacionadas con el recorrido del producto o servicio hasta el cliente. Las segundas permiten que todo ese proceso funcione. En el caso del taller, esta idea puede traducirse de forma que las actividades primarias son aquellas que acompañan al vehículo desde que entra hasta que se entrega reparado. Las actividades de apoyo son las que sostienen ese proceso: personas, tecnología, pro- veedores y gestión. En el taller, el valor no se genera únicamente en la reparación. También se genera —o se pierde— en la recepción del vehículo, en la peritación, en la autori- zación, en el pedido de recambios o en la planifica - ción, todas ellas previas a la reparación en sí, lo que equivaldría a la fase de logística interna en el modelo de Porter. C A R R O C E R Í A Y P I N T U R A Cuando se habla de la cadena de valor de Porter, es habitual pensar en un modelo teórico, más cercano a la estrategia empresarial que a la realidad diaria de un taller. Sin embargo, si se adapta correctamente, puede convertirse en una herramienta muy útil para analizar cómo funciona realmente un taller. Rubén Abadía El primer eslabón de la cadena de valor R E C E P C I Ó N D E L TA L L E R Dada la relevancia de esta fase, vamos a dedicar este artículo a analizar la recepción como primer eslabón de la cadena de valor del taller. No debe considerarse únicamente un trámite administrativo o una simple atención inicial al cliente, sino una fase crítica para el funcionamiento de todo el sistema productivo. Com- prender y mejorar esta etapa supone actuar sobre el origen de muchos de los problemas que afectan al plazo, la calidad, la rentabilidad y la satisfacción del cliente. EL PRIMER ESLABÓN La cadena de valor permite entender el taller como una secuencia de actividades conectadas y cada fase condiciona a la siguiente. En este sentido, la recepción actúa como la puerta de entrada del sistema. Si el vehículo entra correctamen- te identificado, documentado, valorado y planificado, el resto del proceso tiene más posibilidades de éxito. En la recepción convergen cuatro dimensiones esen- ciales: la técnica, la comercial, la administrativa y la
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NzQzNzQ=