Revista técnica de Centro Zaragoza nº 105

r e v i s ta t é c n i c a c z — n º 1 0 5 34 C uando compartí con mi cír- culo cercano que los amigos de Centro Zaragoza habían tenido la generosidad de pe- dirme que escribiera un artí- culo para su revista, no tardó en aparecer la sugerencia que hoy parece inevitable: “Habla de inteligencia artificial”. Sin em- bargo, aquello que sonaba tan natural me produjo cierto desasosiego. Otro texto lleno de promesas y escenarios grandilo- cuentes era lo último que quería escribir. La inteligencia artificial (IA) se ha conver- tido en una suerte de fetiche contempo- ráneo. No hay conferencia en que no se la presente como la solución mágica para cualquier empresa. El discurso dominan- te es simple: si tu compañía no adopta la IA de inmediato, está condenada a la irrelevancia, al fracaso y, con el tiempo, a la desaparición. Pero cuando descendemos de la nube re- tórica y miramos el día a día de las peque- ñas y medianas empresas, el panorama se vuelve más prosaico, menos heroico y, a menudo, incómodo de aceptar. El mito más extendido es que cualquier pyme puede replicar a los gigantes de Si- licon Valley que disponen de cantidades ingentes de datos, equipos de ingenieros y presupuestos astronómicos. La mayoría de pymes, en cambio, operan con infor- mación dispersa, registros incompletos y procesos poco estructurados. La IA no resolverá de un plumazo esos problemas, no incrementará mágicamente las ventas ni sustituirá a las personas. Hoy es un asistente con luces y sombras: brillante cuando redacta un texto o clasi- Hoy escribe... Director de Desarrollo de Negocio de Tirea José Luis Mayo La Inteligencia Artificial y la Pyme, una verdad incómoda fica una factura, pero desconcertante en su propensión a equivocarse, a confundir datos o a generar respuestas plausibles pero falsas. La promesa se desvanece. En su lugar aparece una realidad más humil- de: la IA multiplica las capacidades, pero exige criterio, disciplina y la capacidad humana de supervisar, corregir y guiar sus resultados. ¿Cómo empezar entonces? Tres claves resultan esenciales. Primero, preservar el talento humano: la IA debe liberar tiempo para que las personas aporten criterio y creatividad, no para re- emplazarlas. Segundo, ordenar procesos e información: sin datos fiables y proce- dimientos claros, cualquier algoritmo se convierte en un generador de errores. Y tercero, apostar por soluciones de im- pacto inmediato, centradas en problemas concretos que aporten valor desde el cor- to plazo. Finalmente, en mi opinión, lo verdadera- mente diferencial respecto a los grandes procesos de cambio que en la historia del mundo han sido es la velocidad con la que la que el que ahora nos ocupa está ocurriendo. Lo que ayer parecía futuris- ta hoy es rutina y mañana será obsoleto. Esta aceleración obliga a las pymes a re- accionar con flexibilidad y realismo, evi- tando modas pasajeras y enfocándose en lo que verdaderamente genera valor. Como dijo Ortega y Gasset, “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo.” La pyme que quiera aprovechar la inteligencia artificial no debe empezar por la máquina, sino por su circunstancia: sus procesos, su cultura, sus personas. Eso sí, cuanto antes. •

RkJQdWJsaXNoZXIy NzQzNzQ=