Revista técnica de Centro Zaragoza nº 105

23 E l uso del aluminio en carrocerías y compo- nentes estructurales ha crecido notable- mente en los últimos años, especialmente en vehículos premium y eléctricos. Marcas como Tesla, Audi o Jaguar apuestan por es- tructuras de aluminio para reducir el peso y mejorar la eficiencia energética. Su densidad de 2,7 g/cm³ —tres veces inferior a la del acero— permite aligerar la masa del vehículo hasta en un 40% manteniendo niveles de seguridad equivalentes. Además, el aluminio es altamente reciclable: más del 90% de este material puede recuperarse, un factor alineado con las exigencias medioambientales de la Unión Europea y los compromisos de sostenibilidad de los fabricantes. RETOS ESPECÍFICOS EN LA REPARACIÓN Aunque ofrece múltiples ventajas, el aluminio exige una formación especializada para su correcta repa- ración. Su mayor conductividad térmica y su punto de fusión más bajo (650 ºC frente a los 1.450 ºC del acero) implican que los procesos de soldadura y ca- lentamiento deben realizarse con máxima precisión. Un aspecto clave es la capa de óxido (alúmina) que se forma al contacto con el aire y que dificulta la solda- dura si no se elimina mediante un lijado previo. Ade- más, la dilatación térmica del aluminio es el doble que la del acero, lo que puede generar deformaciones si no se controla la temperatura durante el trabajo. El aluminio reduce hasta un 40% la masa del vehículo respecto al acero, sin comprometer la rigidez estructural.

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