Revista técnica de Centro Zaragoza nº 105

r e v i s ta t é c n i c a c z — n º 1 0 5 14 VALORACIÓN DE LOS DIFUMINADOS Hay ocasiones en las que puede ser preciso aplicar pintura a piezas no dañadas; esto sucede cuando es- tán junto a las reparadas o sustituidas y existe la ne- cesidad de asegurar la igualación del acabado. Con el Baremo de Centro Zaragoza, la valoración de esas pie- zas “a difuminar” se les asigna “pintura de reparación” y se introduce como valores de los daños: superficie deformada “cero” y longitud de arañazo “cero”. Con esta valoración el algoritmo de cálculo del Bare- mo estimará el coste de la limpieza y preparación de esas piezas difuminadas, la aplicación de una cierta cantidad de base bicapa, y de barniz a toda la pieza. Este difuminado de la pintura de acabado tiene sen- tido si la pintura de acabado es metalizada o perlada, ya que el efecto final conseguido no solo depende de la exactitud en la formulación de la mezcla de bási- cos, sino en la forma de aplicación de la pintura por parte del pintor. Las razones por las que los difuminados a las piezas adyacentes no pueden ser incluidos en la valoración de la pintura de cada pieza a pintar, son que las pie- zas adyacentes también pueden presentar daños, y al valorar la pintura de ellas se produciría una duplica- ción del trabajo valorado. Por otra parte, si se trata de piezas a reparar, el golpe puede estar situado cerca de una de las piezas contiguas, pero no del resto, y por tanto solo es preciso difuminar a esa pieza contigua a la ubicación del daño. Y, por último, si el daño está situado en el centro de la pieza, el difuminado del acabado se puede realizar dentro de la propia pieza dañada, sin necesitar extenderlo a ninguna de las pie- zas adyacentes. Además, la necesidad, o no, de difuminar a otras pie- zas es una opción que debe valorarse según las cir- cunstancias, como son: el tipo exacto de pigmenta- ción (aluminio fino o grueso), zona de visibilidad de los daños (en zonas ocultas, interiores o de baja vi- sibilidad, este requerimiento estético no es preciso), etc. Decisión que debe ser tomada según criterios técnicos en cada caso y no puede contemplarse sis- temáticamente de forma automática. La necesidad de difuminar pintura a las piezas adyacentes a las reparadas y sustituidas debe ser decida según las circunstancias: ubicación de los daños, tipo de pintura y requerimientos estéticos. Por la ubicación del daño en la aleta delantera, el tipo de acabado y al tratarse de una zona visual de alto requerimiento estético, puede contemplarse el difuminado de pintura a la puerta delantera. C A R R O C E R Í A Y P I N T U R A

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