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Reparación de aluminio en carrocerías modernas

El aluminio se ha convertido en un material clave en la construcción de vehículos de última generación. Su menor densidad, alta resistencia a la corrosión y facilidad de reciclaje lo convierten en una alternativa atractiva frente al acero. Sin embargo, su reparación plantea retos específicos para los talleres de carrocería. En este artículo se analizan las principales características del aluminio, las técnicas más adecuadas para su manipulación y los equipos básicos incluidos algunos desarrollados por fabricantes especializados como GYS que permiten trabajar con seguridad y eficiencia este material cada vez más frecuente en la automoción.

El uso del aluminio en carrocerías y componentes estructurales ha crecido notablemente en los últimos años, especialmente en vehículos premium y eléctricos. Marcas como Tesla, Audi o Jaguar apuestan por estructuras de aluminio para reducir el peso y mejorar la eficiencia energética. Su densidad de 2,7 g/cm³ tres veces inferior a la del acero permite aligerar la masa del vehículo hasta en un 40% manteniendo niveles de seguridad equivalentes.

Además, el aluminio es altamente reciclable: más del 90% de este material puede recuperarse, un factor alineado con las exigencias medioambientales de la Unión Europea y los compromisos de sostenibilidad de los fabricantes.

Retos específicos en la reparación

Aunque ofrece múltiples ventajas, el aluminio exige una formación especializada para su correcta reparación. Su mayor conductividad térmica y su punto de fusión más bajo (650 ºC frente a los 1.450 ºC del acero) implican que los procesos de soldadura y calentamiento deben realizarse con máxima precisión. Un aspecto clave es la capa de óxido (alúmina) que se forma al contacto con el aire y que dificulta la soldadura si no se elimina mediante un lijado previo. Además, la dilatación térmica del aluminio es el doble que la del acero, lo que puede generar deformaciones si no se controla la temperatura durante el trabajo.

El aluminio reduce hasta un 40% la masa del vehículo respecto al acero, sin comprometer la rigidez estructural.

Técnicas de unión: remachado frente a soldadura

La soldadura del aluminio en carrocerías reparadas es posible en circunstancias muy limitadas y requiere equipos específicos de tecnología MIG/MAG pulsada. En este sentido, existen soluciones en el mercado como los inversores sinérgicos con antorchas múltiples (por ejemplo: P3 GYS AUTO) que permiten ajustar los parámetros automáticamente para reducir errores.

El remachado se ha convertido en la técnica de referencia para unir piezas de aluminio en reparación de carrocerías.

No obstante, la técnica más utilizada en la posventa sigue siendo el remachado, que permite trabajar con piezas heterogéneas sin degradar el material. Herramientas hidráulicas como la GYSPRESS 10T ilustran cómo la tecnología facilita unir piezas de aluminio en condiciones seguras y repetitivas.

Un taller preparado para reparar aluminio necesita herramientas específicas y un área diferenciada de trabajo.

Enderezado de chapas: una operación más accesible

El enderezado de chapas de aluminio resulta menos complejo que la soldadura, siempre que se utilicen los equipos adecuados. Los sistemas de arco tirado con protección de gas, como el GYSPOT ARCPULL 200, permiten soldar anillas específicas y ejercer tracción controlada sobre la pieza mientras se aplica calor localizado.

Este procedimiento facilita devolver la chapa a su forma original sin comprometer la estructura, siempre
que se disponga de un área de trabajo exclusiva para aluminio. Además, al ser un proceso más “visual”, resulta accesible para chapistas con experiencia en enderezado de acero que reciben formación adicional en aluminio.

La importancia de la zona de trabajo y la seguridad

Reparar aluminio no solo requiere técnica, sino también organización del taller. Las partículas de polvo de aluminio son inflamables y su acumulación puede suponer un riesgo. Por ello, se recomienda dotar el área de sistemas de aspiración neumática diseñados para este material, como el GYSDust Extractor, que se integra con las lijadoras y evita la dispersión de polvo en el entorno.

De este modo, el taller no solo mejora la seguridad, sino también la calidad del trabajo, al mantener limpia la zona de reparación y reducir la contaminación cruzada con acero.

Formación y actualización continua

La creciente presencia del aluminio en vehículos obliga a los talleres a invertir no solo en equipos, sino también en la capacitación del personal. Fabricantes de tecnología de reparación, como GYS, suelen acompañar la entrega de equipos con programas de formación que permiten a los profesionales adaptarse a las exigencias de este material.

De este modo, un taller que apuesta por la reparación de aluminio no solo amplía su cartera de servicios, sino que también refuerza su competitividad frente a la creciente complejidad de los actuales vehículos modernos.

Equipamiento básico para trabajar el aluminio

Aunque no todos los talleres necesitan áreas de alta tecnología certificadas, sí es recomendable invertir en un conjunto mínimo de herramientas que permitan afrontar con garantías las reparaciones más comunes. Entre ellas se destacan:

Sistemas de desabollado por arco tirado

Para enderezar paneles

Equipos de soldadura MIG/MAG pulsada

Para reparaciones parciales

Remachadoras hidráulicas

Para uniones de piezas de aluminio

Sistemas de aspiración de polvo de aluminio

Para un entorno seguro

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