Green NCAP

Los coches más verdes

Green NCAP es el programa europeo de evaluación de vehículos que mide el impacto ambiental de los automóviles con el objetivo de promover el uso de coches más limpios.

Así como Euro NCAP es el programa para evaluar la seguridad y protección de los ocupantes de los vehículos, Green NCAP analiza las emisiones contaminantes y cómo de “verde” o ecológico es el vehículo.

Green NCAP, cuyo programa se creó en 2019, ha actualizado en 2022 su protocolo de evaluación para incluir la huella de carbono del vehículo, es decir, ahora no solo evalúa los contaminantes que produce el propio vehículo durante su funcionamiento, sino que tiene en cuenta los procesos productivos y la energía utilizada para su fabricación y reciclaje. De esta manera realiza un análisis de la vida total del vehículo.

Para mostrar la valoración obtenida por los vehículos utiliza una escala de 5 estrellas, en donde se resume el comportamiento del vehículo en relación con la limpieza del aire, la eficiencia energética y las emisiones de gases de efecto invernadero. Se utiliza la misma escala y el mismo esquema de pruebas para todos los vehículos y todas las motorizaciones (eléctrica, híbrida y combustión).

Para los modelos híbridos se hacen las pruebas en dos modos de funcionamiento: con el motor de combustión y en modo eléctrico. Estos modos se combinan de manera que se tenga en cuenta el comportamiento en condiciones reales de uso.

Índice de limpieza del aire

Puntuación del comportamiento del vehículo sobre reducción de emisiones contaminantes: gases y partículas que son dañinas para la salud de las personas y para el medio ambiente.

Una mayor puntuación indica mejor comportamiento.

Índice de eficiencia energética

Refleja la cantidad de energía necesaria para utilizar el vehículo. Cuanto más grande o pesado es más energía resulta necesaria y, por tanto, menor puntuación recibe.

Una mayor puntuación indica menor consumo de energía por distancia recorrida.

Índice de gases de efecto invernadero

Refleja las emisiones de efecto invernadero. Desde 2022 se tienen en cuenta las generadas para la fabricación del vehículo, generación y transporte de energía (electricidad o combustible), además de lo emitido por el vehículo en su funcionamiento.

Para evaluar los sistemas y el comportamiento de los vehículos las pruebas se realizan en laboratorio, de manera que se puedan controlar las condiciones de ensayo y realizarlas siempre en las mismas condiciones.

Se realizan 3 tests para evaluar el comportamiento en diferentes situaciones:

  • WLTC+ frio: motor en frio, a 23ºC de temperatura ambiente.
  • WLTC+ caliente: motor en caliente, a 23ºC de temperatura ambiente.
  • BAB130 autopista: ciclo de autopista, con varios ciclos de aceleración de 80 a 130 Km/h.
  • WLTC+ CAT: como el WLTC+ pero a temperatura ambiente de -7ºC.

De esta manera se evalúan todos los vehículos en condiciones controladas, en diferentes modos de funcionamiento, y sin que haya lugar para estrategias que no serían realistas y no representarían un modo de conducción normal.

Posteriormente se realizan pruebas en carretera en donde se recogen y miden las emisiones y gases contaminantes del tubo de escape y se comparan con las obtenidas en las pruebas de laboratorio. De manera similar a las pruebas de laboratorio, se realizan en tres escenarios distintos: urbano, rural y autopista.

Las emisiones son recogidas por un sistema de medida de emisiones (PEMS por sus siglas en inglés) bajo diferentes modos de conducción: eco, deportivo y tráfico congestionado.

Las emisiones medidas por el PEMS son NOx, CO y partículas

El test standard que se realiza es:

  • PEMS+ frío (conducción real con el motor en frío)

Los primeros 8 km de conducción son evaluados aparte para evaluar la robustez y efectividad de los sistemas en:

  • Viaje urbano corto (PEMS+ frío. Primeros 8 km con el motor en frío)

Adicionalmente se evalúan:

  • PEMS+ Eco (modo eco con el motor caliente)
  • PEMS+ Heavy (conducción deportiva con el motor caliente)
  • PEMS+ Congestión (15 minutos en reposo, 5 minutos arranque y parada)

Análisis de ciclo de vida (LCA)

Por otro lado, es interesante el análisis del ciclo de vida (LCA) realizado, ya que depende de múltiples factores y, entre ellos, la procedencia de la electricidad usada para la construcción y el reciclaje final del vehículo.

Por ejemplo, si comparamos coches de tamaños similares vemos que, aunque un coche eléctrico no emite gases durante su funcionamiento sí que ha generado una parte importante durante su construcción, incluyendo la fabricación de su batería. Aún contemplando las emisiones de CO2 durante la fabricación del vehículo, la cantidad total emitida a lo largo de todo su ciclo de vida resulta, en los modelos analizados, inferior a la de los vehículos con motores de combustión.

También, como es lógico, cuanto más grande y pesado sea el vehículo más energía será necesaria, tanto para moverlo, como para fabricarlo (ver gráfica siguiente):

Vemos que la mayor demanda de energía primaria (gráfica siguiente), para todos los tipos de vehículos, se produce durante la fase de funcionamiento. Siendo muy similar en coches eléctricos y en convencionales.

Por último, la forma como se genera la electricidad es muy importante, ya que no es lo mismo que se produzca mediante energías renovables o mediante centrales térmicas.

Para los estudios Green NCAP ha utilizado la media del mix europeo, ya que dependería mucho según el país. Para el caso de Finlandia, por ejemplo, donde la mayor parte de su energía eléctrica procede de renovables, dichas emisiones serían las mínimas, pero si se compara con Polonia, donde la mayoría procede de centrales térmicas, mediante la combustión de carbón, las emisiones crecen notablemente.

Ranking

Analizando los aspectos antes presentados Green NCAP ha obtenido los siguientes resultados en la primera mitad de 2022:

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