Lámparas de trabajo

Aliadas imprescindibles del taller

Contar con una buena iluminación es fundamental para realizar cualquier actividad, más aún en los talleres mecánicos, donde la precisión es fundamental en cualquier operación. Si bien la luz natural es la más adecuada para evitar la fatiga visual, su disponibilidad en los establecimientos de reparación de vehículos es limitada. Además, también tiene sus limitaciones, ya que no llega donde sí lo hacen las lámparas de trabajo. Estas herramientas facilitan la labor diaria de los profesionales de la reparación y mantenimiento de vehículos ayudándoles a ser más productivos y eficientes.

Una buena iluminación es fundamental en cualquier centro de trabajo. De hecho, es tan importante que existe una regulación específica para evitar riesgos en la seguridad y salud de los trabajadores. En el caso de los talleres, debido a la naturaleza de los equipos que se manejan y de las específicas condiciones de trabajo sobre los vehículos, estos deben poner mayor atención a este aspecto.

Y es que efectuar cualquier operación de reparación o mantenimiento en un vehículo requiere unas condiciones óptimas de visibilidad: las que garanticen la máxima precisión. No en vano, una intervención efectuada con una pobre iluminación incide tanto en la seguridad del profesional que la realiza como en la del vehículo, y hasta en la cuenta de resultados del propio taller.

En primer lugar, el profesional que realiza una reparación con mala iluminación se expone a sufrir un accidente inesperado, y pone en riesgo la propia calidad su intervención. Por otra parte, la deficiente ejecución de una operación en el taller puede comprometer la integridad del vehículo e, incluso, la de sus ocupantes una vez entregado.

De igual forma, una operación realizada con escasa iluminación incide directamente en la productividad: el profesional tardará más tiempo y le podría ocasionar fatiga visual. Además, corre el riesgo de que no se efectúe de forma óptima, con el consiguiente peligro de errores o fallos que afecten a la eficiencia y supongan un aumento de los costes de intervención.

Lámparas de mano, una buena solución

Nadie duda de que la luz natural es la más adecuada para poder efectuar cualquier trabajo, pues evita la fatiga visual. Sin embargo, su disponibilidad en el taller es limitada. Pero la luz natural tiene también sus limitaciones, ya que no puede llegar donde sí llegan herramientas de iluminación especialmente diseñadas para ello, como las linternas compactas o de bolsillo LED, las lámparas de inspección y los sistemas de iluminación multidireccional. Hoy, los profesionales cuentan con soluciones de iluminación que se ajustan a sus necesidades, las lámparas de trabajo recargables que les permiten ganar en autonomía e incluso frontales, o headlamps, que facilitan aún más la libertad de movimiento necesaria en un trabajo como el de del taller como los desarrollados por la marca Philips, que fabrica y comercializa Lumileds en nuestro país.

Deeste modo, este tipo de accesorios se convierten en un aliado eficaz paracualquier profesional en su día a día. Estas herramientas no sólo facilitan lavisión en lugares como fosos o donde la iluminación de techo o la luz naturalno es suficiente. También son eficaces para intervenciones en los vehículos queacceso a huecos donde otro tipo de iluminación no llega.

Herramientas de iluminación como lámparas de inspección, sistemas multidireccionales o lámparas frontales ayudan al mecánico en su día a día

Adaptadas a las necesidades del profesional

Los talleres cuentan hoy con lámparas portátiles de trabajo que, con un diseño ergonómico, proporcionan el aporte extra de iluminación necesario para la adecuada reparación de vehículos. Portátiles, con cable e, incluso, híbridas: el reparador puede elegir la lámpara que mejor se adapte a sus necesidades.

En este sentido, la opción de iluminación ‘manos libres’ permite al profesional trabajar de forma más eficaz y con mayor autonomía. Para ello, especialistas en lámparas profesionales como Philips incorporan ganchos extraíbles, clips o imanes de alta potencia para evitar que la lámpara se termine desplazando por su propio peso y permitir que el técnico pueda trabajar con las dos manos y, así, mejorar su rendimiento. Asimismo, algunas de estas lámparas incorporan un cabezal giratorio que permite ajustar el ángulo y dirección de la luz según las necesidades concretas de cada intervención. Además, algunos modelos ofrecen también un amplio haz de luz homogéneo (misma cantidad de luz en todo en haz y no solo concentrado en la parte central) para iluminar grandes áreas de trabajo a pesar de contar con un reducido tamaño.

La opción de iluminación ‘manos libres’ permite al profesional del taller trabajar de forma más eficaz y con mayor autonomía

Elegir la lámpara adecuada para el taller

Para poder escoger la lámpara de trabajo más adecuada, los profesionales deben tener en cuenta su capacidad de iluminación, expresada en lúmenes —que miden la cantidad de luz visible emitida en todas las direcciones— o también en lux —el flujo luminoso con referencia a una superficie—. En el mercado podemos encontrar modelos de hasta 1.000 lúmenes que ofrecen una luz blanca de alta calidad. Incluso, los modelos más avanzados, como las nuevas lámparas LED profesionales para taller de la marca Philips (RCH5S, RCH25 y PJH10), cuentan con función de atenuado para mayor comodidad.

En este sentido, debemos considerar la denominada ‘temperatura de color’. Esta temperatura, que se mide en grados Kelvin (K), informa del tipo de luz que tendremos. Desde 1.000K (luz amarilla, ideal para ambientes cálidos en el hogar, no de trabajo) hasta 16.000K (luz azul). La luz más blanca se encontraría entre los 4.500K y los 6.500K, un rango de temperatura en el que se encontraría la luz de un día soleado y despejado. Trabajar por encima de 6.500 K incidirá negativamente en el mecánico, ya que una luz por encima de ese rango genera fatiga visual y consecuentemente jaquecas y malestar en aquellas personas que están expuestas a ella durante un periodo prolongado, como puede ser una jornada laboral.

Las lámparas LED parataller Philips cuentan con una exclusiva función de atenuado para ofrecer mayorcomodidad al trabajar

De la amplia oferta disponible para el profesional del taller, la tecnología que mejor rendimiento lumínico ofrece es la LED (del inglés light emitting diode). Eso sí, no todos los LED son iguales: cuanto mejor es el LED, menos unidades son necesarias para ofrecer la misma o, incluso, mayor iluminación, algo que sólo pueden ofrecer las lámparas de fabricantes de calidad contrastada.

Resistencia y protección

Las lámparas de inspección permiten acceder a los espacios más reducidos, para que el mecánico, ante cualquier revisión o reparación, cuente siempre con una visión óptima. Asimismo, una adecuada lámpara de trabajo ofrecerá una gran resistencia, y estará perfectamente protegida contra el agua, el polvo y cualquier suciedad o agente externo al que de forma natural estará expuesta en un entorno de trabajo como el del taller. Además, este tipo de dispositivos han de contar con carcasas duraderas, resistentes a golpes e impactos, que garanticen su integridad.

De esta forma, además de en la capacidad de iluminación, a la hora de elegir una lámpara de trabajo debemos tener también en cuenta otros factores como la autonomía o la vida útil de la batería (en el caso de las recargables), así como su protección contra impactos o al contacto con fluidos.

En este sentido, es importante prestar atención a la información que nos ofrece su clasificación IP, sistema que permite clasificar los diferentes grados de protección contra la humedad o el polvo, lo cual permite calibrar cómo y dónde podemos utilizar estas lámparas sin ningún riesgo para su integridad y nuestra seguridad. Este código está compuesto por las letras “IP” y dos dígitos. El primer dígito (de 0 a 6, siendo 0 el más bajo) nos indica el grado de protección frente a elementos sólidos (polvo y otros cuerpos extraños) y el segundo (del 0 al 9) el grado de protección al agua.

Mientras, la resistencia a golpes viene establecida por los códigos IK, que indican el grado de protección frente a impactos. Está compuesto de las letras “IK” seguidas de dos dígitos, de 00 a 10 (de menor a mayor protección). Por ejemplo, un grado de protección IK 07 soportaría un impacto de una pieza de poliamida o de acero redondeada de 500 g que cayera desde una altura de 400 mm. Mientras, un código IK 09 eleva esa protección frente a la caída de un objeto de 5 kg a una altura de 200 mm.

Asimismo, estas lámparas incorporan baterías recargables que permiten un amplio abanico de autonomía. De hecho, algunos modelos permiten trabajar todo el día sin interrupción y recargarlas por la noche, para que estén listas para su uso el día siguiente.

Lámparas LED Philips para taller

La última generación de lámparas LED profesionales para taller Philips (RCH5S, RCH25 y PJH10), desarrolladas por Lumileds, cuentan con una exclusiva función de atenuado para ofrecer mayor comodidad al trabajar, son más resistentes al agua y a los impactos. Diseñadas para entornos duros conforme al estándar IK09, estas lámparas están recubiertas de goma para proporcionar protección adicional a su robusta carcasa.

Sus LED tienen una temperatura de color de 6000 K y producen luz blanca natural y cómoda para la vista, lo que evita esfuerzos oculares y la fatiga. Los modelos Philips RCH5S y RCH25 también disponen de un potente puntero para distribuir la luz donde se necesite.

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